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Pedro B. Abreu: “Esta historia habla de un tío que ha visto demasiadas películas”

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Logo de la película "Blue Rai" / Fuente: Festival de Málaga

Pedro B. Abreu debuta con su primer largometraje Blue Rai, que se estrena en cines el 13 de abril. Hemos tenido la oportunidad de hablar con el director sobre esta nueva producción, una comedia que da la vuelta a lo que parecía ser una historia de amor al uso para convertirla en un secuestro

Pedro B Abreu, director de cine
Fuente: glassyfilms.com

Cuando Lola (Vicky Luengo) deja a Rai (Santi Bayón) sin dar ningún tipo de explicación, él enloquece. Necesita hablar con ella. Para conseguirlo, hará falta un videoclub, seis rehenes y muchas películas de los años 80. Una receta llena de humor, amor y, desde luego, una buena dosis de locura.

TimeJust: ¿Cómo nació una historia tan alocada como Blue Rai?

Pedro B. Abreu: Empezamos a escribir la película hace ya casi ocho años. La presentamos el año pasado en Málaga, y llevábamos siete años desde que empezamos a trabajar en el guion. Cuando yo empecé a escribir Blue Rai con mi compañero coguionista, partíamos de la premisa de pensar en historias que pudieran ser rodadas con muy poco presupuesto. Lo que llamaban “micropelículas“, que de alguna manera estaban enmarcadas en presupuestos por debajo de los diez mil euros, nunca por encima. Había una sensación de que se tenían que encontrar nuevas formas de producir cine en el momento en el que estábamos. Que pudieras levantar películas de forma independiente, tuvieras o no un contrato con una televisión o una subvención detrás.

Queríamos hacer una película que fuera muy pequeñita. Que estuviera en una única localización, con una serie de personajes. Pero no queríamos que esto fuera a la contra, sino que fuera algo que surgiera de forma natural. Que el hecho de estar encerrados en un solo escenario fuera a favor de la historia. Empezamos a pensar en una trama de secuestros, tipo Tarde de perros, como tantas otras. Lo que pasa es que sabíamos que queríamos hacer una comedia. Aunque en un primer momento no era una comedia romántica.

Cuando comenzamos a escribirla, jugamos con la idea de un dependiente de videoclub que de repente se veía metido en un secuestro y utilizaba todo el follón para grabar una película amateur. Poco a poco nos fuimos dando cuenta de que teníamos que concentrarnos en un objetivo que llegara más a la gente, con el que el público se pudiera identificar. El concepto de comedia romántica siempre había estado ahí, así que, poco a poco, fuimos haciendo un poco este “Frankestein” entre Alta fidelidad, Clerks o Tarde de perros que ha terminado siendo Blue Rai. Hay mucho de metacine en la película. Es como una comedia romántica, dentro de una película de secuestros, dentro de una comedia gamberra.

TJ: ¿Cómo ha sido todo este largo proceso de creación y posterior lanzamiento de la película?

PBA: Comenzamos a escribirla, ya te digo, hace un montón de tiempo. Aun así, el guion cogió vuelo a partir de una beca que nos dieron hará como cinco o seis años. Era una beca de un programa europeo que ya no existe, y es una pena, porque era una maravilla. Se llamaba “Media Four Corners”. Lo que hacían es que cogían uno o dos proyectos por país, y durante un año te ayudaban a desarrollarlo.

Durante ese año fue cuando nos dirigimos a una comedia romántica y fuimos depurando el guion. Al final, nos dieron una pequeña subvención dentro de este mismo programa para rodar un teaser. Fue una suerte, porque funcionó muy bien. De hecho, a la semana siguiente ya teníamos firmado un contrato para rodar la película. El resto del tiempo ha sido reescribir y reescribir, e intentar aumentar la financiación, algo que no llegó nunca. Por eso tuvimos que levantar la película desde la ESCAC, con el presupuesto íntegro que tenían, que era de unos 30 o 35 mil euros. Como te puedes imaginar, es muy, muy poco.

TJ: Desde luego, ha sido un proceso largo, pero seguro que ha merecido la pena. 

PBA: ¡Muchísimo! Presentamos la película en el Festival de Málaga y tuvimos la gran suerte de que allí nos concedieran el Premio del Público. A partir de este momento, todo el recorrido de festivales ya había hecho que valiese muchísimo la pena.

Equipo de “Blue Rai” en el Festival de Málaga
Fuente: Santi Bayón a través de Twitter

TJ: En la película hay una gran presencia de la filmografía de la década de los 80 y 90. Incluso Rai, el personaje protagonista, está muy influenciado por estas corrientes. ¿Qué tiene de especial esta etapa para tener tanta relevancia en el argumento?

PBA: Yo creo que nosotros siempre intentamos poner mucho de nosotros mismos en las pelis. De alguna manera esto hace que sean auténticas y verdaderas. Como treintañeros que somos, este cine nos marcó, porque fue con el que crecimos. Nuestro protagonista es de nuestra edad, y necesariamente se tendría que haber visto influido por él. Esta historia de lo que habla es de un tío que ya se ha visto demasiadas películas. Que había aprendido todo lo que creía saber del amor de esas historias cinematográficas.

La visión que se muestra del amor en el cine de ahora es mucho más madura, aunque mucho más cínica también. En los 80, muchas películas defendían la idea del amor verdadero. Estas gestas épicas, que hablaban de darlo todo por estar con el amor de tu vida.

Queríamos hacer una película contemporánea, pero que sí que fuera una especie de oda a estas películas.

TJ: En línea con esto, Rai está muy influenciado por todo el concepto del amor romántico con el que ha crecido a través de las películas. No obstante, esta noción del amor le termina enloqueciendo… ¿Rai es un héroe romántico o, más bien, un antihéroe?

PBA: Bueno, yo creo que es claramente un antihéroe, ¡creo! Hay que estar un poco colgado, como Rai, para verlo como un héroe romántico. Sí que es verdad que la idea de lo que defiende es muy bonita. Es como un ideal romántico y nostálgico, que está totalmente en contraste con la generación de hoy en día. Cada vez cuesta más luchar a toda costa por amor, cuando la cosa se complica, cada vez cuesta más aguantar. Pero la realidad es que Rai se guía por un principio de “el fin justifica los medios”, que nunca suele dar buen resultado, ni ser del todo moral.

En la película creo que se hace patente que se trata de un niñato, que tiene muchas cosas que aprender del amor. Aunque tenga buen corazón y buen fondo, como se dice muchas veces a lo largo de la historia, es un poco capullo.

TJ: Por otra parte, las redes sociales ocupan un papel muy importante dentro del desarrollo de la trama. ¿Crees que este componente dirige la película a un público más familiarizado con las nuevas tecnologías, como es la generación millennial o la Z?

PBA: Totalmente. Queríamos que la película tuviese una emisión en directo a través de redes sociales, y cuando nosotros nos lo planteábamos, ¡esto ni existía! Era ciencia ficción. Nosotros nos permitimos utilizarlo, licencia de guion. Pero con los años, de tanto esperar y esperar al estreno, ha terminado por existir. Todo el mundo lo ve como algo súper normal, pero para nosotros era un problemón. Cualquiera que usase Facebook en ese momento sabía que no se podía emitir en directo desde casa.

Desde el principio, las redes sociales fueron parte intrínseca del guion. El mundo, a nivel de información, se mueve en las redes sociales. Evidentemente, hay un ánimo de hacer llegar la peli a un público más joven. Yo creo que por el tipo de humor y temática, a parte de estar destinada a esta generación de treintañeros, también hay mucho que puede llamar a nuevas generaciones. Por ejemplo, mediante la participación de youtubers bastante conocidos.

TJ: En este nuevo paradigma, donde domina el streaming, con plataformas como Netflix o HBO, la elección del videoclub como único escenario protagonista llama la atención.

PBA: El videoclub para nosotros, aparte de ser algún tipo de homenaje, también era un contexto orgánico y natural para este protagonista tan peliculero. Nos parecía que era como un paralelismo, una analogía muy interesante. Un videoclub, que es algo totalmente anacrónico en la época del streaming, es una buena metáfora de la forma que tiene Rai de ver el amor. Un romántico, también nostálgico, que se siente fuera de lugar, nacido en la época equivocada. Sigue viendo el amor con los ojos de hace 30 años. Se ve metido en un mundo en el que toda la gente ha evolucionado, menos él.

TJ: ¿Cómo te sientes al pensar que tras todo el esfuerzo detrás de las cámaras tu primer largometraje estará en la cartelera a partir del 13 de abril?

PBA: Pues me siento, imagínate, estoy que no me lo termino de creer. Feliz, pero también ocurre esto. Las cosas llegan tan poco a poco, es un sueño que cuesta tanto… son siete años. Incluso cuando de repente empiezas a ver que se va a acabar de rodar la película, cuando la seleccionan en un gran festival y gana un premio… Todo esto son grandes alegrías, pero tan separadas en el tiempo, que realmente no tienes la sensación de euforia, de borrachera emocional que podrías tener si esto fuera cosa de un año.

Nuestra alegría está muy repartida en el tiempo, y esto no hace que se diluya; hace que te tomes las cosas con más calma. Hasta que no estás sentado en la sala, con la gente, no terminas de creértelo.

TJ: Enhorabuena por su película, y muchas gracias por su tiempo. 

PBA: [Risas] Háblame de tú, por favor, ¡que no soy tan mayor!

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