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Conciertos

Sharif: “Las instrumentales son simplemente las ropas con las que visto mis palabras”

El rapero zaragozano Sharif Fernández nos presenta su nuevo disco, Acariciado mundo, que podremos disfrutar durante la gira que recorrerá gran parte del país

Acariciado mundo contiene muchos secretos, desde nuevos ritmos hasta historias casi increíbles. Todo ello pasando por versos de amor, desengaño, nostalgia y culpa, que son algunos de los temas más recurrentes en la discografía de Sharif. Mediante una conversación cercana, divertida y sincera, el veterano compositor y cantante nos cuenta cómo está siendo la acogida de su nuevo álbum, que lanzó el pasado mes de diciembre.

TimeJust – “Acariciado mundo” … ¿De dónde viene la decisión de nombrar a tu nuevo disco de esta forma?

Sharif – Todos los títulos de mis discos en solitario, con la única excepción del segundo, Sobre los márgenes, que es un título original mío, hacen referencia a poetas que admiro. A ras de sueño era el título de un poema de Mario Benedetti, Bajo el rayo que no cesa era una referencia directa a un poema de Miguel Hernández y Acariciado mundo es el título de un poema también, de Ángel González. Todos son poetas fetiches para mí, auténticos maestros, que he leído y admiro. Es un guiño, una manera de homenajearlos. Y también para que mi público, a través de mi música, pueda llegar a descubrir este tipo de poesía que me inspira. Establezco puentes entre mi público y mis fuentes. A la vez, son títulos que creo que describen bastante bien lo que se puede encontrar en mi disco.

TJ – Es decir, que de alguna forma buscas poner de manifiesto ese vínculo entre la poesía y tus letras.

S – Y con mi público, sobre todo. El vínculo entre la poesía y mis letras está ya más o menos establecido, porque yo leo bastante, y me inspira la poesía, me enseña… Pero es verdad que muchas veces mi público no es consciente de esa realidad. Se piensa que todo nace de manera genuina en mí, y me gusta ser honesto con ellos y conmigo mismo. Y, sobre todo, me gusta intentar difundir la cultura. Vivimos en una época en la que la cultura está un poco maltratada, subestimada.

TJ – Este disco innova en cuanto a melodías, asemejándose en ocasiones más al estilo trap, entre otros. ¿Por qué has decidido encaminar tu música en este sentido?

S – No ha sido una decisión muy consciente, es más una evolución natural, lógica, distintiva… Porque la música actual se dirige en esa dirección. Yo soy un hijo de mi tiempo, y consumo música de todos los géneros: escucho a veces rap, o música actual… No trap, para mí el rap y el trap son lo mismo. Pero sí que es verdad que noto una actualización en los sonidos, en las herramientas que se utilizan, y a mí eso sí me parece válido. Es bueno actualizar, siempre que tengas buen gusto y seas una persona con criterio y rigor. También es que, para mí, lo más importante de las canciones es la letra, y creo que eso no cambia: la esencia. Mi esencia es muy constante. Las instrumentales son simplemente las ropas con las que visto mis palabras.

TJ – Al fin y al cabo, es eso, a pesar de que has introducido todas estas novedades en cuanto a estilos musicales, la esencia se mantiene. El tono de tus letras es el mismo, las canciones hablan de amor y desamor…

S – Desde luego, amor y desamor hay mucho en este disco. Me gusta mucho, no te voy a mentir, pero es verdad que es un disco con bastante más oscuridad que quizás Bajo el rayo que no cesa. Los dos me parece que son muy bonitos, y muy serios y profesionales, aunque sé que no está bien que diga eso de mí mismo (se ríe). Pero sí es verdad que en este disco hay mucho más desamorNo puedo evitar escribir sobre lo que vivo. Dicho esto, me parece que sí, que la esencia se mantiene intacta. La calidad de las letras es la misma.

TJ – Hemos reconocido en algunas de tus canciones varios versos que se repiten, como “la vida es un minuto y poco más”, que aparece tanto en “R.o.n.r.o.n.e.a” como en “Culpable”. ¿Tienen algún tipo de relación estas dos canciones o simplemente se trata de una idea en la que quieres hacer hincapié? También ocurre en otros discos con la palabra “titiritero”.

S – “Titiritero” es una palabra que me gusta mucho, la verdad. Tiene una fonética muy chula, que te permite hacer el juego de titi-ri-ti-titiritero, repitiendo las primeras letras… Suena muy flamenco, que es una de mis debilidades. Me gusta hacer el titiritando-titiritero. En mi vocabulario tengo varias palabras que son fetiche, y “titiritero” tiene una connotación, un significado que me gusta. Pero como frase que se repite es esa, “la vida es un minuto y poco más”, que es una idea que quería resaltar. R.o.n.r.o.n.e.a. y Culpable son dos canciones que tienen una temática muy similar, por no decir igual; solo que son canciones totalmente distintas en cuanto a la métrica, la música…

TJ – Hay varias de tus canciones que cuentan historias: “La primera persona del plural”, “Los últimos noctámbulos” … ¿Son historias reales? Sobre todo, esta última, que es de la que más detalles das.

S – Todas son historias reales, pero a la vez tienen su parte de fantasía. No todo es pura realidad. Los últimos noctámbulos, en concreto, es una canción de la que me ha preguntado mucho la gente hasta qué punto es real y qué es inventado. Yo nunca jamás voy a discernirlas, ni explicar cuáles son las líneas que los separan. Pero ni todo es verdad ni, por supuesto, todo es mentira. Lo que sí puedo decir es que hay mucha verdad y un poco de fantasía.

TJ – “Acariciado mundo” es un disco lleno de colaboraciones: Suite Soprano, Natos, Maka, Miguel Campello… ¿Hay alguna que te haya hecho especial ilusión? O alguna canción que tú digas: tenía que hacerla con tal persona.

S – Todos estos artistas me flipan, y me hace una ilusión enorme que hayan colaborado. Ha sido como un hito para mí que colaboren conmigo, me siento muy orgulloso. Pero, con todo el respeto del mundo, sí es verdad que de todos ellos el artista que más años llevaba escuchando es Miguel Campello. Lo he escuchado mucho con El Bicho y en solitario. Sobre todo, al ser tan ajeno al rap… Maka es también ajeno a él, pero está muy dentro del rap. Natos, Suite Soprano, Morgan…, igual. Aunque es cierto que Miguel Campello había hecho una canción con Piezas hace tiempo. Pero, quitándome el sombrero y poniendo mis musas a los pies de los artistas que han querido colaborar conmigo, un poquito más de romanticismo, para mí, ha tenido la colaboración con Miguel Campello. Llevo siendo fan de Miguel unos quince o dieciséis años, y para mí eso ha sido como… ¡Joder! (se ríe). Ha sido mágico.

TJ – Comentando un poco la estética del disco, vemos que tiene un diseño original y llamativo. El color rosa, las formas geométricas, el galgo tumbado y el mapamundi impreso en él… ¿Qué simbolizan?

S –Estéticamente, estamos hablando de una portada muy bonita. El trabajo gráfico es responsabilidad de mi hombre Danjer. Llevo toda la vida trabajando con él, lo cual es también una garantía de éxito, de que salgan las cosas bien. El rosa es un color que me fascina, que me ha gustado siempre, de toda la vida. Y el tema del perro es porque pienso que el galgo es un animal que, si lo tratamos de definir, es noble, bello y triste. Creo que esos tres adjetivos vienen muy bien para mi música. Es una música noble, bella y triste la que yo hago. Me pareció que la analogía era directa.

TJ – Otra de las curiosidades de “Acariciado mundo” es que contiene una serie de minientrevistas, en las que las respuestas están llenas de rimas, como si se tratara de una de tus canciones. ¿Cómo surge la idea de incluirlas?

S (Se ríe) Para intentar ahorrarme esas preguntas en las entrevistas que me hacen. Estaba ya cansado del “de dónde vienes”, “cómo empezaste”, “cómo te definirías a ti mismo” … Es como: si eso es lo que me vas a preguntar, óyete esas entrevistas, y mejor de lo que lo he respondido ahí no te lo voy a responder. Por otro lado, me parece que hacer un disco es uno de estos gestos románticos, porque ya casi nadie saca disco, es algo que está como más obsoleto. Una de las cosas que te permite hacer discos es conseguir trabajos más redondos, terminados, con este tipo de detalles o guiños. Si yo fuera sacando singles, y de repente un día saco una entrevista de estas, la gente no lo entendería, no tendría mucho sentido. Pero, en el contexto de un disco, sí que tiene sentido. Estás escuchándolo y, de repente, al terminar una canción, con su misma música se empieza a generar un sonido ambiente que se mezcla con una conversación. Además, las preguntas, aunque me las vaya haciendo el Morgan, realmente soy yo quien me las he escrito para que las respuestas sean las que yo quiero dar. Me parece bastante original, es algo que no había visto nunca de esta manera. Y, a la vez, me quitaba el trabajo de tener que responder a estas preguntas en las entrevistas. El hacer un disco me permitía esta licencia.

TJ – ¿Crees que tu nuevo álbum, a pesar de suponer un gran cambio en cuanto al estilo de música que haces, está teniendo una buena acogida entre el público?

S – La verdad es que sí. Creo que la gente que es fiel a mi música, a mi estilo, lo es sobre todo por las letras. Por lo que cuento, no tanto por cómo lo cuento y la música con la que visto mis palabras. Mimo la escritura. Como eso no ha cambiado, la gente que es fiel a Sharif lo sigue siendo. No he recibido muchas críticas. Aunque sí un poco de “susto”, sobre todo al principio, cuando salió el primer single, La traición. La letra perfectamente podría haber encajado en Bajo el rayo que no cesa, pero me apetecía ponerle ese otro ritmo. A mí la canción, cuando la oí por primera vez, me fascinó. Me sedujo, me flipó desde el momento uno. La saqué como primer adelanto porque quería que la gente viera un poco por dónde iba a ir el disco y que luego no se asustara. Pero ya te digo: la acogida que ha tenido este disco ha sido como la de todos los demás. Ni más, ni menos. Con una actitud respetuosa por parte de mis fans, cero haters.

TJ – Al final, es lo que comentábamos antes: aunque este álbum esté compuesto por nuevos ritmos, lo que es la línea de Sharif se mantiene. Es normal que haya sido un éxito.

S – Para mí, se trata de lo mismo, pero más bonito incluso ahora. Todos los ritmos que hemos cogido suenan un poco más modernos, y han sido escogidos con muy buen gusto. Hemos intentado ser muy respetuosos y actuar con muy buen criterio. Yo me “como con patatas esos ritmos”; y, si yo lo hago, lo hace cualquiera.

TJ – ¿Cómo está siendo la gira de “Acariciado mundo”?

S – Una fiesta continua, la verdad. Una borrachera continua (se ríe). Realmente, muy similar a la de Bajo el rayo que no cesa. Repetimos prácticamente los mismos números en todas las ciudades. Ni hemos crecido, ni hemos decrecido. Aunque sí es verdad que en Andalucía estamos haciendo mejores números que con la anterior gira. Es un poco peculiar la distribución geográfica de mis fans, pero se mantiene prácticamente intacta desde Sobre los márgenes. Ni engancho mucha gente más nueva, que es algo que me gustaría, ni pierdo a los fans que tengo de toda la vida, y esto es algo que agradezco. Noto que a la gente que le gusta Sharif, le gusta Sharif. Si me vuelvo muy loco y me pongo a hacer boleros, por ejemplo, pues quizás sí que “me mandaban a tomar por culo”. Pero siempre y cuando mime la escritura y haga lo que hago con amor y con criterio, noto que mi público es fiel. Y yo le soy fiel a ellos.

TJ – Por último, ¿qué le dirías a tus seguidores? ¿Qué van a encontrarse en tus conciertos o qué pueden esperar de ellos?

S – Creo que la mejor manera de explicar un concierto es sentirlo. No se puede explicar con palabras bien porque los conciertos son una especie de aquelarre mágico, algo muy especial, realmente. Se trata de gente que te regala su dinero por oírte cantar, que es algo que ya podrían hacer con la música que tienen en Internet, en el móvil… Pero te quieren ver en directo, porque en el fondo entienden que ahí es donde la música cobra sentido. A mí me pasa lo mismo. Me encanta escribir canciones en casa y luego grabarlas en el estudio. Pero, para mí, hay dos momentos mágicos en este oficio: cuando yo escribo un verso que me emociona y me pone la piel y el alma de gallina, en la intimidad de mi casa, totalmente solo, sin nada más que una instrumental y el cenicero lleno de colillas; y cuando me subo a un escenario y consigo que ese mismo verso que a mí me ha emocionado en la soledad emocione al público. En definitiva, creo que mis conciertos son una fiesta continua, en la que constantemente estamos apelando al corazón. Pero, a la vez, sabemos encontrar un equilibrio mágico entre el corazón y la fiesta. Vamos soltando canciones de todos mis discos, de Morgan…, muy bien escogidas, para que nunca pare la tralla.

TJ – Desde luego, es muy importante que la gente, al mismo tiempo que se emociona, se lo pase bien, disfrute…

S – Eso es: apelamos a la emoción, pero siempre desde la fiesta. Nunca hasta el punto que digas: “llevo dos canciones seguidas y me quiero arrancar el corazón”. Todo lo contrario. Creo que el público se va de mis conciertos pensando que no creía que fuéramos a tener un directo tan cañero y divertido. Hay que verlo para saber de lo que hablo. Y, además, hemos incorporado audiovisuales ahora, con lo cual es mucho más completo. Yo llevo toda la vida subido a un escenario, al igual que Óscar, y Morgan es un titán… Estamos ahí arriba como si fuera nuestro hábitat.


Si tú también quieres disfrutar de Acariciado mundo en directo, ¡aún estás a tiempo! Puedes adquirir tus entradas en Ticketea o en los diferentes puntos de venta físicos de tu ciudad. Tanto el mismo Sharif como nosotros te aseguramos que no te quedarás indiferente.

Estudiante de Periodismo en la UMA. Fotógrafa en BuenaCalle, web-magazine musical, y colaboradora de TimeJust. A veces aparezco por Polo Digital Málaga. Aficionada a la escritura y la fotografía. Seriéfila.

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