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Dial ÚNICAS hace realidad la música en directo en el Teatro Coliseum

La noche del 20 de noviembre se produjo una gran cita de la música en español en el Teatro Coliseum de Madrid. Con todas las medidas de seguridad y sold out, diez mujeres artistas devolvieron la música y la emoción al escenario, al directo, tanto presencial como por streaming.

Las protagonistas de la noche fueron Leire Martínez (LODVG), Edurne, Belén Aguilera, Miriam Rodríguez, Marta Soto, India Martínez, María Parrado, Rozalén, Ana Guerra y Pastora Soler. Se trata de un evento solidario a favor de la Fundación Banco de Alimentos de Madrid.

Luis Larrodera, locutor de Cadena Dial y presentador de la gala, da paso a la primera cantante: Leire Martínez, junto al resto de La Oreja de Van Gogh. Tras un gran agradecimiento y la confesión de unos nervios inevitables tras dos años sin subirse a un escenario, interpretan Sirenas. Cuando el último acorde cierra la canción, Leire comparte: «lo importante son las pequeñas cosas en el día a día, son las sonrisas, las miradas y los abrazos» lo que adelanta al público que la próxima canción es Abrázame. Se crea con esta un ambiente envolvente con el que Leire se emociona, le tiemblan las manos, nos confiesa que tiene ganas de llorar. Entonces, comienza a cantar Durante una mirada acompañada de su pianista Xabi San Martín.

Edurne es la siguiente artista y viene acompañada de alguien muy especial que va dentro de ella. Tras un intercambio de palabras de enhorabuena y agradecimientos con el presentador, interpreta Demasiado tarde. «Como engancha el público», confiesa Edurne. Canta Tal vez, muy sonriente y tocándose la barriga con mucho cariño. Recibe un gran aplauso, se emociona y confiesa haberse puesto muy nerviosa. Entonces arranca con Amores dormidos, que hace cantar a todo el público del teatro bajo las mascarillas y los focos de color rojo, bajo un ambiente cálido.

Sin que Edurne abandone el escenario entra Belen Aguilera, que se sienta al piano. Juntas cantan Jaque al rey, canción durante la cual Edurne, apoyada en la cola del piano, no aparta su mirada de Belén. Finalizada la canción y con los pelos de punta del público, Edurne se despide y Belén Aguilera canta Mía. Le confiesa al presentador que es muy difícil meterse en esa historia de autoaceptación y al terminar hablar de otras cosas.

Miriam Rodríguez es aclamada por un fortísimo aplauso antes de salir a rugir. Empieza con Dos extraños en la ciudad. Tras esto, regala al público una versión de Desperté y saca la leona que lleva dentro con No vuelvas. Reflexiona sobre a cuántas cosas le diríamos que no vuelvan este año. Dice «pero esto que vuelva» (la música en vivo) «nos robaron un año». Es por ello que en la última parte de la canción cambia el original «estoy mejor sin ti» por «no estoy mejor sin ti», refiriéndose a su querido público.

Luis Larrodera invita a que salga la siguiente artista, Marta Soto, y recuerda al público que cinco días antes Marta cumplía 24 años. Es por ello, que el participativo público cantó al unísono Cumpleaños feliz. Tras este inesperado momento sacó su voz con Entre otros cien, Quiero verte y Volvería. En esta última, se dirigía al público y cantaba con el puño apretado, con mucha verdad.

India Martínez desgarradora con Conmigo, afirma que la canta como si fuera la primera vez, y agradece al público por ser tan valientes de estar en el teatro. Además, por si cabía alguna duda, convence a todos con Convénceme. Se sienta en el cajón flamenco para terminar con La gitana. A pesar de ser un concierto que puede ser visto desde cualquier parte del mundo, en aquel teatro se vivió intimidad y cercanía. India y el resto de Únicas lo consiguieron.

La siguiente voz que aparece por aquel afortunado escenario es la de María Parrado, que mientras toca el piano le habla al público sobre la nueva situación, tras lo cual empieza a cantar Tarde. Entonces, regala un adelanto de la que será su próximo lanzamiento: Pequeñitos. Se trata de una canción que compuso con su hermano. Para despedirse interpreta No creo en nada, invitando al público a que cante con ella, «la parte de Cepeda, o la que queráis» bromea.

Rozalén sale al escenario, como siempre, acompañada de Bea, quien traduce sus letras a lengua de signos. Afirma: «estaba que me cantaba encima». Y se lanza a cantar Este tren e Y busqué. Cuenta que para componer esta última se inspiró en la subida a un monte en el que el guía hablaba de que se tiende a buscar fuera lo que nace de dentro. Seguidamente, celebra las canas y las arrugas cantando El paso del tiempo. Se le rompe la voz al final, y a pesar de que bebe agua, es Bea la que coge el micrófono y se despide del público.

Ana Guerra sale al escenario sin saber lo que Luis tiene preparado para ella. Con el pretexto de que Ana presentará las campanadas este fin de año, Luis Larrodera le lleva 12 uvas para que practique. Sin embargo, la situación se torna para que el que acabe comiendo una uva por campanada sea Luis. Tras este «nuevo año» del teatro, Ana canta Tarde o temprano, Despierta y Vi al piano, y para terminar anima al público a que se alcen con Ni la hora.

Pastora Soler es la última de las Únicas, sí, pero niega ser el pavo real del programa de las máscaras (Mask Singer: Adivina quién canta). Aunque me cueste la vida hace que mucha gente se levante a aplaudir. Después canta con muchísima fuerza Mi luz, acompañada de las voces del público y sus palmas. Termina con la frase «no te olvidaré jamás» y añade: «no olvidaré jamás este calor, esto es vida». Espera un próximo año en el que «nos veamos muchas más veces». Se pronuncia sobre las navidades y sobre la importancia de que no haya nadie solo. Soledad es el tema que cierra el concierto, con Pastora Soler con los brazos abiertos recalcando que «la soledad duele». Se aparta el micrófono al final, dejando escuchar su voz casi a capella a todo el teatro.

Ese teatro se ha emocionado como nunca, en tres horas ha celebrado un cumpleaños, un Año Nuevo, pero sobre todo, ha celebrado la música. Y la vida y la valentía, con nervios a flor de piel. Con todas las medidas de seguridad y un público formidable (tanto en directo como en streaming), se hizo realidad algo soñado desde el principio de este año que nos han robado, porque es evidente que todos nos cantábamos encima.

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