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Cultura

La ‘Farándula’ que escribe Marta Sanz

Analizamos Farándula, la novela de Marta Sanz que le dio el Premio Herralde en noviembre de 2015

“Tengo aspecto de fuerte e independiente y una voz que proyecto como debe hacer un actor: desde abajo”. Así arranca Farándula, de Marta Sanz, que ganó el Premio Herralde en noviembre de 2015. Es una novela proyectada desde abajo, porque enseña los bajos humanos (genitales y morales) del espectáculo. Una historia sarcástica, densa, política. “Es borde”, según Sanz. Es abrasadora.

Personajes de un mundo teatral

La trama gira en torno a una representación teatral de Eva al desnudo. En la obra participan Valeria Falcón, “mujer de nombre aéreo”, que interpreta el papel de Margo Channing; Natalia de Miguel, que lo mismo hace un reality que un peliculón, hace de Eva Harrington, y Lorenzo Lucas, un cínico perro viejo del teatro que representa a Addison DeWitt.

Más personajes giran alrededor de Valeria: Ana Urrutia, espesa Ana, es una vieja gloria del teatro. Triunfó muchos años atrás y ahora vive sus últimos días con una capa de polvo por encima, y sin familia que la cuide. Daniel Valls es un actor 5 Jotas de campeonato, pero le llueven guantazos por hipócrita cada vez que se posiciona a favor de un mundo un poco más progre. Adolfo y Mariana vivieron años de represión y siguen soñando con un teatro combativo, pero no durante mucho rato, porque tienen tuppers que llenar y los filetes empanados se les queman en la sartén.

Frases que aplastan

“Farándula es la síntesis de faralaes y tarántulas”, dice la propia Urrutia. Es una historia que enseña la parte más glamurosa del mundo del espectáculo, la que está llena de volantes relucientes y atrae por su brillo. Pero también enseña la parte más oscura, falsa y escatológica, la que está llena de tarántulas venenosas. Marta Sanz disecciona ese pequeño universo. Es un chorro constante de frases aplastantes, que caen justo encima del lector. “La dignidad solo se pierde cuando no se cobra”, “las buenas causas servían para vender un montón de cosas”, “el teatro es hoy más político que nunca solo por el hecho de seguir siendo teatro”.

Un mundo del espectáculo precarizado, en el que se cobra por comisión y sin sueldo fijo, donde parece que no queda sitio, donde Natalia de Miguel, princesa en un reality, es la única capaz de llenar una sala de teatro, y nadie entiende qué han hecho mal.

Una forma incisiva

La forma de Sanz es incisiva, no tiene pudor, y tampoco duda en incluir páginas y páginas de lo que le da la gana. Dedica cinco hojas a hacer una descripción de la Puerta del Sol, y cuatro a enumerar uno detrás de otro los tipos de personas que hay dentro de “la gente”. No siempre se lo pone fácil al lector, hay que releer. “Una vez triturado por las aspas de la suerte —la suerte es una minipímer—, no supo si alegrarse o echarse a llorar”. Lo lees dos veces, tres, cuatro. Tienes que mirar a la pared para concentrarte. “La suerte es una minipímer”. Pero nunca se te va a olvidar.

“Farándula” es puro nervio, verbo y verdad. Marta Sanz analiza un enjambre a través de personajes vivos y palpables. Un libro que da ganas de esperar a su escritora después de la función en la puerta de atrás para darle un ramo gigante de rosas.

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