Cómic y novela gráfica Cultura Literatura

Un viaje al corazón de América en ‘Las crónicas del León Melquíades’

Las crónicas del León Melquíades

Las crónicas del León Melquíades funciona como una suerte de precuela del propio personaje, otorgándole un trasfondo insospechado, novedoso y con una fuerte carga social

En 2016, la editorial norteamericana DC Comics lanzó una nueva iniciativa, Hanna-Barbera Beyond, en la que se recuperaban algunos de los personajes clásicos de los dibujos animados con nuevas interpretaciones en cómic. ECC Ediciones, que posee los derechos de publicación de DC en España, tanteó el terreno con la interesantísima versión de Los Picapiedra, y posteriormente ha seguido incorporando a su catálogo otros títulos de esta serie.

El que nos ocupa en esta ocasión es Huyamos por la izquierda: Las crónicas del León Melquíades, escrito por Mark Russell (quien ya hizo el guion de Los Picapiedra) y dibujado por Mike Feehan. El protagonista es el León Melquíades, un león montés de color rosa y acento sureño que formaba parte de El show del Oso Yogui, con un segmento de siete minutos en cada programa. El León Melquíades tuvo mucho mayor arraigo en la cultura estadounidense del que lo ha tenido en la española, a diferencia de otros personajes de Hanna-Barbera más populares aquí, con lo que ECC corría un pequeño riesgo al decantarse por este título para proseguir con esta colección.

Sin embargo, Las crónicas del León Melquíades venía avalado por el trabajo de su guionista, Mark Russell, quien de nuevo disecciona la sociedad norteamericana mediante el uso y actualización no canónica de personajes que han marcado a varias generaciones y forman ya parte de la cultura popular. En este caso, traslada al León Melquíades a los años cincuenta, convirtiéndolo en un dramaturgo de éxito perseguido por el Comité de Actividades Antiamericanas.

De este modo, realiza un retelling del macartismo que, tomándose algunas licencias, incide en la ceguera social que impulsaba la caza de brujas, reforzando dentro de su relato las persecuciones a homosexuales que también se produjeron y que, en cierto modo, han quedado eclipsadas por el anticomunismo exacerbado y llevado al extremo que caracterizó los primeros años de la década de los cincuenta.

El dibujo de Mike Feehan (y de Howard Porter en el primer capítulo) así como el color de Paul Mounts logran hacer verosímil la convivencia de animales antropomorfos con seres humanos en esta realidad paralela, en la que la crítica social pasa de ácida a corrosiva precisamente gracias a este apoyo en los dibujos animados más clásicos para llevarla a cabo.

Salpicado de referencias tanto a la alta cultura como a la cultura popular norteamericana del siglo XX, Las crónicas del León Melquíades es una radiografía de una época, construida como una pieza de orfebrería en la que engarzan multitud de elementos que refuerzan el trasfondo en el que sucede la historia.

Así, desde Marilyn Monroe hasta los disturbios de Stonewall, la Revolución Cubana y la Guerra Fría, Las crónicas del León Melquíades refleja los años centrales del pasado siglo con tal profusión que se agradece enormemente que la publicación cuente con un pequeño glosario de referencias históricas, en el que se ofrecen datos y contextualizaciones sobre algunos de los principales episodios mencionados, lo que acaba de redondear la edición de un tebeo de lectura necesaria, con regusto a obra de época y reflexión social de plena vigencia.

Leave a Comment

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: