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“Miss Hokusai”, un viaje al periodo Edo de la historia japonesa

Reseñamos Miss Hokusai, el manga de Hinako Sugiura que ha editado Ponent Mon en dos volúmenes

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Fuente: Ponent Mon

Reseñamos Miss Hokusai, el manga de Hinako Sugiura que ha editado Ponent Mon en dos volúmenes

Hokusai probablemente sea el artista más importante del arte japonés, y sin duda es uno de los más famosos a nivel mundial, gracias a ese grabado en el que una enorme ola amenaza con engullir a un barco de pescadores con el Monte Fuji de fondo. Sin embargo, quien protagoniza el manga que nos ocupa hoy no es el célebre artista, sino una figura mucho menos conocida: su hija, Oei Katsushika.

En Japón, durante el Periodo Edo (1603-1868) surgió una corriente artística, el grabado ukiyo-e, que a la larga se convertiría en una de las manifestaciones más conocidas del arte japonés en Occidente, influyendo incluso a los grandes artistas del postimpresionismo como Vincent Van Gogh o Henri de Toulouse-Lautrec. Pero en Japón, el grabado ukiyo-e era un objeto de consumo, más que una pieza artística, un estadio germinal de lo que en el siglo XX sería la cultura de masas.

Los grabados se reproducían y se comercializaban, generando a su alrededor una nutrida industria manufacturera en la que tomaban parte numerosos agentes: el editor que controlaba y coordinaba las ediciones, el artista que elaboraba los diseños, el grabador que realizaba las planchas… Y a pesar de que se trataba de un mundo eminentemente masculino (como suele pasar en el arte), lo cierto es que muchas mujeres, esposas e hijas de artesanos del grabado, también tomaron parte en la producción. Sin embargo, sus nombres fueron borrados de la historia… con excepción de Oei Katsushika.

Oei fue hija de Hokusai, un artista que alcanzó gran fama en vida, sin sospechar que pasaría a la historia como uno de los más grandes artistas nipones. Fue precisamente esto lo que preservó el nombre de Oei: a pesar de ser una figura bastante desconocida, ser hija de Hokusai favoreció que se preservase un mínimo conocimiento sobre ella.

A partir de los datos, Hinako Sugiura elabora una biografía, parcialmente ficcionada, en la que profundiza en la figura de Oei, al tiempo que presenta también a Hokusai y a numerosos artistas de su época, desde rivales artísticos hasta discípulos. Sugiura se enfrenta a un reto difícil, aunque lo resuelve con mucha solvencia, construyendo una historia con una narración muy fluida, a pesar de estar salpicada de nombres y referencias históricas.

Además, en el apartado artístico, resulta delicioso comprobar cómo Sugiura recrea el Periodo Edo, con un fuerte apoyo en el arte tradicional y en la estética del grabado, pero sin dejar que se apoderen de una historia cuyo apartado visual sigue siendo eminentemente moderno.

La obra de Sugiura nos sumerge en una época de prosperidad y, pese a las licencias, nos permite conocer a una figura femenina de gran relevancia en el arte japonés. Además, ello no limita que como historia funcione a las mil maravillas.

La editorial Ponent Mon ha acertado de lleno al editar en castellano Miss Hokusai, una obra que encaja muy bien en su catálogo y que reivindica el papel de una mujer artista en uno de los momentos de mayor esplendor del arte japonés.

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