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Arte

En busca de una explicación científica para la magia: “Ether. La muerte de la última llama dorada”

Reseñamos Ether. La muerte de la última llama dorada, uno de los últimos éxitos del dibujante ourensano David Rubín, que hace unos meses publicó Astiberri

David Rubín (Ourense, 1976) es uno de los grandes valores del cómic patrio, que ha manifestado su talento en obras como El héroe o Beowulf. Ahora, Astiberri, la editorial a la que el dibujante ha estado vinculado largo tiempo (ha publicado una gran cantidad de títulos suyos realizados en España, antes de “dar el salto” a Estados Unidos) edita Ether. La muerte de la última llama dorada, que el gallego ha realizado en colaboración con el guionista Matt Kindt (responsable, entre otras obras, de algunos de los personajes del superheróico Universo Valiant en sus etapas más recientes: Unity, Rai, Ninjak o XO Manowar).

La historia que desarrolla Matt Kindt es enormemente imaginativa, planteando un argumento que combina la fantasía y la ciencia ficción en un equilibrio perfecto. Kindt introduce al lector dentro de un universo consolidado que se descubre poco a poco, en lugar de presentar el entorno y los personajes. De este modo, al principio el lector se ve obligado a dar por sentados detalles de este mundo que no se le han explicado. Este acto de fe inicial contribuye a crear la atmósfera necesaria para generar las tensiones del misterio que los personajes deben desentrañar.

El humano Boone Días visita regularmente el mundo mágico de Ether, con el objetivo de explorarlo: realizar un completo mapa y comprender los fundamentos científicos de la magia. Sin embargo, en una de estas visitas, Boone Días es requerido para investigar una gran crisis que afecta al Ether. En su investigación, será acompañado por Glum, el guardián de la encrucijada, personaje que servirá de guía, alivio cómico y referente moral.

Poco a poco, conforme vamos conociendo más de Ether, más difícil resulta no enamorarse del lugar. La historia que articula el argumento central es sencilla, y aunque resulta interesante, no deja de ser anecdótica. Es el desarrollo del mundo, así como de los personajes a través de los flashbacks, lo que despierta un mayor interés. Una de las claves es

Todo ello se ve acompañado por el increíble dibujo de David Rubín, que desarrolla aquí un colorista ejercicio de fantasía visual, con algunas páginas verdaderamente brillantes. Buena parte del carisma que desprende Ether proviene, precisamente, de este dibujo.

El cómic además incluye cinco interesantes páginas de extras, en las que se recogen bocetos, explicaciones, diseños de personajes… y dos breves biografías de los autores, que contribuyen a poner en contexto la obra con respecto a las trayectorias de ambos.

Resulta esperanzador ver, en la última página de la historia, una pequeña anotación, muy discreta, que dice “Fin del primer volumen”. Una puerta abierta a poder volver a visitar Ether, esperemos que pronto… si bien a juzgar por lo que aparece en la editorial estadounidense, Dark Horse, todavía no ha tenido continuación allí.

Doctora en Historia del Arte. Divulgadora cultural. Miembro de la Asociación de Críticos y Divulgadores de Cómic. Autora del libro "Bajo los cerezos en flor. 50 películas para conocer Japón".

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