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‘Chanbara’ duelos de samuráis

Desde el siglo XIX, las historias de samuráis han cautivado el corazón de los occidentales. Chanbara es un nuevo ejemplo de ello

Chanbara es un recopilatorio de una serie que se publicó dentro de Le Storie, de Sergio Bonelli Editore, en su versión original, de corte histórico, muy intenso y solemne, que en esta ocasión abraza la ambientación japonesa para contar dos historias de samuráis.

La obra no esconde sus influencias cinematográficas, de hecho, se destacan en el apéndice con material preparatorio de algunas páginas, diseños, notas e ilustraciones. Pero ya desde las primeras páginas resulta evidente que tanto su guionista, Roberto Recchioni, como su dibujante, Andrea Accardi, han bebido del jidaigeki o cine histórico japonés para concebir la historia, tanto a nivel argumental como estético.

En realidad, Chanbara recoge dos historias: La redención del samurái y Las flores de la masacre. En la primera, un joven samurái debe buscar a su maestro y capturarlo por orden del daimio o señor feudal de la región; mientras que en la segunda, una joven cuya familia ha sido asesinada pasa de la desesperación a la búsqueda de venganza. En ambos casos, se exploran los lugares comunes a este tipo de historias, utilizando a su vez los recursos más habituales del género.

Y es que Chanbara no pretende ser una obra innovadora, sino más bien al contrario, proponer nuevos argumentos con elementos habituales, en una suerte de exploitation recurrente que, por lo demás, funciona correctamente a nivel narrativo.

En lo que al apartado gráfico respecta, debe destacarse el trabajo de documentación de Andrea Accardi. Como destacábamos, él mismo manifiesta en el apéndice algunos de sus referentes, como Los siete samuráis (Akira Kurosawa, 1954) o Zatoichi (en sus versiones de Shintaro Katsu -1962- y de Takeshi Kitano -2003-), pero también resultan evidentes otras obras cinematográficas (como Onibaba, de Kaneto Shindo, 1964) e incluso fotografías del siglo XIX, que todavía reflejaban ese Japón tradicional que hemos idealizado en el imaginario colectivo occidental (y que nos impulsa a crear y consumir este tipo de historias).

Chanbara da lo que promete, una lectura occidentalizada de la tradición japonesa, creada a través de referentes muy posteriores que han construido una determinada imagen. Quizás para el lector aficionado a Japón no sea un descubrimiento particularmente original, pero satisfará sus intereses; mientras que para aquellos que no estén tan familiarizados con la cultura oriental, esta lectura puede ser una puerta abierta a todo un mundo que descubrir.

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