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La “Suspiria” de Guadagnino en cuatro reglas del terror

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Suspiria
Plantel musical y actoral de Suspiria. Fuente: Diamond Films

El remake del film de Dario Argento alcanza personalidad e interés propio para bien o para mal de los espectadores. En la crítica de esta danza maligna, recurrimos al ABC de las películas más oscuras

Luca Guadagnino ha venido a jugar. Los materiales con los que cuenta son la Suspiria del 77 y las propias reglas del género del terror en el que se inscribe el film de Dario Argento. Lo hace como fan declarado del director italiano y su obra (de ahí su foto de joven con una camiseta del mismo). También lo hace abrazando por completo estas normas que hasta ahora no había explorado con tanta profundidad.

Danza, política, sangre, brujería… Guadagnino se ha atrevido a ir más allá y no cumplir con lo que cabría esperarse de él. Por ello, si la película juega con esas reglas del terror, no se va a quedar atrás su crítica. Estas son la mejor manera de subrayar los ingredientes clave de esta nueva versión de Suspiria, una poción cinematográfica llena de magia (negra) que va a hechizar a los espectadores, en el mejor o en el peor de los sentidos. Pero lo que está claro es que, guste o no, nadie podrá escapar de ella ni dudar de todo su potencial.

Dakota Johnson
¿Preparado para extrañarte en “Suspiria”? / Fuente: Diamond Films

1. No mires atrás

Qué peligroso es vigilarse demasiado las espaldas. Da igual que sea huyendo de un asesino o realizando una película. A pesar de tratarse del remake de un film de culto, esta Suspiria debe ser abordada como lo que es, una obra diferente, nueva, personal y consciente de su tiempo y artistas. Más allá de algún guiño cinéfilo como que coincida el tiempo narrativo con la fecha de estreno de la original, el guion de Dave Kajganich sitúa la película en otra esfera (temporal y cinematográfica).

Además, el propio Guadagnino ha tratado no solo de diferenciarse del estilo más simbólico de Argento, sino de su propia obra. Mientras está en el tintero la secuela de Call Me by Your Name (2017), el director italiano rompe con el empalague amoroso a golpe de misterio, brujería, sueños y ambiciones. Todo ello materializado en el personaje de Dakota Johnson, que interpreta a una americana novata en una prestigiosa escuela de baile en Berlín. Allí, las inquietantes profesoras maquinarán una tenebrosa estrategia en torno a sus alumnas, las cuales empiezan a sospechar y hasta a desaparecer. Paralelamente, un anciano revivirá sus fantasmas del pasado mientras investiga estas oscuras circunstancias.

Bien es cierto que hay ciertos lugares comunes que se mantienen en el film: el erotismo, seducción y manipulación, ciudad europea en pasado marcado… incluso ese grano en la imagen. Sin embargo, Guadagnino ha llevado la extrañeza de la historia hasta la propia dirección, con movimientos de cámara totalmente subjetivos y forzados, al igual que sus perspectivas, alejándose de la tranquilidad de la realización clásica. Igualmente ha mantenido el hipnotismo y las relaciones extremas de Cegados por el Sol (2015), aunque en este caso ese malestar se amplía a un grupo social e incluso histórico mucho mayor, lejos de ser una anécdota personal de verano y trascendiendo a leyendas míticas y contextos políticos.

Luca Guadagnino
El director Luca Guadagnino innova en “Suspiria” / Fuente: Diamond Films

2. Descubre el pasado del mal

Efectivamente, todo está potenciado, tanto en comparación con la original como con su propia obra y el mismo género. En este caso, el motor no es la turbulenta infancia de un niño mimado, sino de todo un país y de un aquelarre. La fecha de la historia no se queda solo en una curiosa referencia, sino en el sello de la subtrama del film, principal causante de la extendida duración pero también de su mayor profundidad más allá del fantástico. El guion se ha preocupado de entroncar la magia con lo verídico, de hacer más palpable cada pequeño clímax tenebroso, y sin llegar a lograr una panorámica detallada, Suspiria sabe coger identidad de un lugar y un tiempo concreto.

Pero claro, la película se define en el fantástico y el terror. No, no en la música, ya que la danza acaba siendo lo que afirman de ella en el film: un vehículo para la obra/ideas de otro. En este caso, para rituales, torturas y demás cúlmenes por lo que vale la pena seguir la tensión y los pasos delicados pero intensos que va dando la película en sus dos horas y media. No va a haber jumpscares superficiales, sino que el terror vendrá de consecuencias, represalias, venganzas y demás caminos lógicos del guion, que más que sorprender, espantan por su previsión e inquietud previa confirmada en varios pequeños desenlaces trágicos.

Suspiria
El doctor aporta la visión histórica del film / Fuente: Amazon Studios

3. Descubre el patrón de las víctimas

Siempre hay una lógica consecuente. En la saga Destino Final, por ejemplo, es por el orden de la muerte original, dejando a los protagonistas para el final. En SuspiriaKajganich ha seguido la misma estrategia que el anterior trabajo de Dakota JohnsonMalos Tiempos en el Royale: un cuento por capítulos, añadiendo un epílogo (quizás más capítulo que epílogo, rebajando demasiado el adrenalítico final que podría haber tenido). Igual que con los sustos,la historia consigue ser una montaña rusa con una subida marcada y sólida para llegar a impactantes finales de capítulos. Y con ese cambio de rumbo, vuelta a empezar. Y cada vez, ocurrirá un hecho más trascendental.

De esta manera, se justifica esa tan extensa duración. Suspiria es una película que rebaja los artificios aunque sabe cuándo mostrarlos, una vez ha construido la base para que se sostengan. El causa-consecuencia y el puzle de varias piezas que se van uniendo hasta adquirir una terrorífica panorámica son sus principales bazas. Tranquilidad, cuando tiene que estallar lo hace, y ahí entra el último capítulo, con la escena épica que demandaban público y personajes. Puede suponer una mayor o menor sorpresa el giro final, pero lo que sin duda impactará es la repercusión que eso trae consigo.

Mia Goth
El personaje de Mia Goth marca la evolución de la trama / Fuente: Amazon Studios

4. Elige bien el rol que desempeñas en el grupo

Todo este ritual montado en esa academia no sería posible sin unos cuerpos que lo vehiculen. Este plantel actoral está plenamente entregado a la danza, al terror y al secretismo, en todos los sentidos. Si bien es cierto que el montaje ayuda a suplir las escenas de baile, es más que reseñable el trabajo rítmico e interpretativo de todas las actrices, destacando a Dakota Johnson. La hija de Melanie Griffith sigue demostrando por qué era lo único memorable de la saga Cincuenta Sombras. Igualmente, sorprende la vulnerabilidad de Mia Goth tras su misticismo de otros filmes. Quien no sorprende por su registro pero sí por su dominio una vez más es Tilda Swinton. Aún desde un segundo plano, consigue inquietar, empatizar y, sobre todo, interesar, sin caer ni en la bruja arquetípica ni en la mentora sensiblera.

Además de estos retos, la película guarda a todo su reparto escenas espléndidas de sufrimiento y éxtasis, donde sin palabras consiguen seguir contando la historia. Por ello, todos los apartados relacionados con ella van al unísono para potenciar este fin: el vestuario objetivo de época y subjetivo de baile, el maquillaje, los efectos especiales sobre ellas… Nunca fue tan palpable la entrega total de una actriz, dando cada parte de su cuerpo y cada expresión y emoción a un baile donde Guadagnino ha sabido guiarlas por sendas tenebrosas.

Eso mismo es lo que el director hará con el espectador que se atreva a superar los prejuicios o la pesadez y entrar en esta macabra deliranza. El impacto está asegurado.

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