Continuamos con la aventura, objetivo: disfrutar de la travesía que, pese a calurosa, promete dejar a más de uno con ganas de más, de mucho más.

En un segundo día de ambiente efervescente se vuelven a llenar las pistas deportivas ponferradinas de miles de fans cubiertos de purpurina, coronas de flores y amplias sonrisas que no hacen más que confirmar la tremenda expectación por un día que está claro va a ser Pequeña Gran Revolución.

La recién aterrizada Cia Campillo: princesa de un planeta muy muy berciano, abre las puertas de un segundo día que promete dejar a la, cada vez más unida familia de cosmonautas, extenuados de bailar, cantar y viajar por galaxias lejanas. Y es que la entrañable voz de la cantante entra volando con su dinamita para enamorar a los tímidos presentes que se acercaban al escenario en cuanto llamó pidiendo Auxilio.

Su melódico sonido y su vestido azul neón deslumbraron a una audiencia que, de no haberlo sido antes, se transforman en fans incondicionales de una de las voces del panorama actual que promete derretir a los más duros fanáticos del indie-pop.

Pero es que además, Campillo reservó lo mejor para el final: el anuncio del título de su nuevo disco, el cual se había mantenido en secreto para culminar su paso por el Planeta Sound dejando una fuerte pisada en el corazón de todos. El Poder Azul es el nombre de una creación que recoge un recopilatorio de temas que van desde el más puro ensalzamiento del amor hasta baladas tan sentimentales como Rabia en el suelo, pasando por canciones de aire soft-pop como No deben Volver o El Riesgo.

 

Recién llegados de territorio catalán, aterriza Triángulo inverso que, tal y como afirma su vocal-lead Manuel Muñoz están encantados de poder asistir a un festival que, “pone a Ponferrada en primera división a nivel musical”. Los sonrientes chicos vienen cargados de energías para entregarse a un público que, saben, corresponderá a su gran Hazaña al situarse como uno de los grupos revelación del último año. Las expectativas sobre el grupo están casi tan altas como un sol que comienza a teñirse de anaranjado resistiendo a abandonar un espectáculo que, sabía, era digno de ser contemplado.

Pese a que los toledanos tuvieran, Planes excéntricos consiguieron meterse al público en el bolsillo con simpatía, intimidad y una gran calidad musical. El momento boreal llega de la mano de los caballeros de Murano que proyectaron ,sobre todos, una luz casi mágica indicativo del mood predominante que continuó palpándose a lo largo de todo el día. Su buen rollo era contagioso y el público era un reflejo exacto de lo que los integrantes sentían encima del escenario.

El punto emocional lo puso Irene, después de la rotunda afirmación de Manuel, el cual admitía: “esta canción la escribimos sobre una historia que nos contó un colega pero que le puede pasar a cualquiera”.

Sin embargo, los corazones continúan hinchándose cuando suenan los primeros acordes de un tímido Pepe Doncel que tanto emociona con su pausado tempo al teclado como consigue añadir el toque cañero agarrado a su guitarra verde botella.

Tras haber provisto su píldora emocional Triángulo Inverso abandona el escenario de la misma forma en la que entró: como un Vendaval.

 

Continuamos con los veteranos de la misión: Viva Suecia entra en el escenario confirmando lo evidente: su música mueve masas. Su estética de guiños roqueros y la gran sonrisa de Rafa Val consiguen convertir a todo cuanto escucha sus canciones en “groupies” acérrimos. A golpe de guitarras y algún que otro salto inesperado a la audiencia, los murcianos demostraron, una vez más, que su amor por el público acabará extendiéndose Por todo el Universo.

Además de su carisma y gran talento, la preciosa puesta de sol que se pudo presenciar durante canciones como La Estrella de David o Piedad acabó por culminar un éxtasis adictivo que hacía que el público solo quisiera más. Tal y como afirmaban los componentes del grupo después: “Hemos tenido suerte de poder haber contado con un instante tan bonito como la bajada del sol, con brisa en la cara, cambio de tono en el cielo… : muchos artistas pagarían por haber vivido un momento como ese”. Cuando les preguntamos por su secreto siempre contestan con su tan característica humildad: “ nos dejamos llevar por lo que nos mueve y esperamos que se vea correspondido”.

Por el momento año tras año, siguen consiguiendo abducir a todo aquel que se ponga en su camino, y es que como aseguran en sus letras: tranquilo, te vas a divertir, y , si “lo prometido es deudaViva Suecia puede presumir de no haber roto nunca semejante promesa.

Volvemos a la calma, tras haber atravesado una zona de turbulencias, de la mano de la dulzura en persona: Zahara que, enfundada en un vestido brillante a juego con el color dorado del cielo castellano, cambiaba el registro: bajando el volumen y subiendo la emoción.

De su mano, con la entrada de la noche se fue colando El Frío que , siendo en este caso una realidad más musical que atmosférica , consiguió que las ojos nublados de alguno de los presentes precipitaran alguna que otra lágrima.

El ralentí de sus acordes de guitarra provocaron que más de uno experimentara un Deshielo emocional que solo Zahara puede conseguir. Y es que pocos pueden presumir de la delicadeza con la que entona los versos que, en su boca, parecen ser los más delicados de la Vía Láctea.

De su reinado interestelar cabe destacar el cariño que proyecta en todo su público agarrando, literalmente, a cuántos podía de la mano desde un foso que parecía, se iba a venir abajo tras la aglomeración de todos aquellos que solo intentaban estar cerca de su ídolo aunque fuera tan solo un par de segundos.

Tras el paseo lunar envuelto en un ritmo lento, la cantante decidió Invitar a la bestia a cenar a casa. Pese a ello, muchos de los presentes vieron como la jienense se despedía dejándonos Con las ganas.

El viaje comienza a alcanzar un exacerbado frensí, los pasajeros de la nave se multiplican, la invasión atraviesa la barrera del sonido: aterriza el esperadísimo cohete Izal.

Y vienen bien preparados, tal y como nos indican unos simpáticos cosmonautas que ocupan la nave de un vídeo de presentación que da la entrada al increíble hombre que podía volar pero no sabía cómo: el mismísimo Mikel Izal. El cual, junto con el resto de componentes, nos traen una serie de consejos para salir victoriosos de una invasión cargada de fuerza, ritmo y alguna que otra lágrima de emoción. La banda entra prometiendo luchar contra cualquier malo que se atreva a salir de su Pozo.

Los pelos se erizan mientras Ponferrada se ilumina de diminutas luces blancas a ritmo del característico punteo de guitarra que nos recuerda la importancia de seguir siendo nosotros mismos: Pequeña Gran Revolución, especialmente importante y dedicada a una próxima paternidad de uno de los componentes del grupo.

Una vez asentados en el planeta, bajan los nervios y suben las ganas de pasárselo bien. Para ello, Mikel Izal comienza a mover sus caderas a frenéticos ritmos marca de la casa. Sus característicos vaivenes provocan un estallido de baile en todo el recinto. Pese a que, como afirma el mismísimo Mikel:no tengo ni idea de cómo bailar” sus contoneos se han convertido en requisito esencial en todos sus conciertos.

Pese a la cantidad de momentos que nos regalaron los madrileños, de todo lo ocurrido en esta gran aventura nos quedamos con lo que los chicos nos contaban en privado minutos antes de subirse al escenario: “ es un gusto que cada vez se apueste más por la música y la cultura” y sobre todo, con su gran consejo: “Escuchad música, id al cine o al teatro…haced lo que os guste, invertid en cultura”

Tras este éxtasis inicial sin precedentes comienzan a bajarse las revoluciones recordando la importancia de regresar, de parar; exaltando la Pausa . De este modo nos acercamos al fin de una misión que, pese a breve no ha dejado a nadie indiferente.

Sin embargo, pese a las amenazas del cantante con la necesidad de terminar su exploración interestelar, por fin admiten que no pueden darla por finalizada sin su Mujer de verde , consiguiendo regalar al público todos sus poderes.

Pasamos los mandos a un teniente de vuelo con melena larga y frondosa barba: llega Carlos Sadness para continuar la travesía de la mano de su Física Moderna y su Isla Morenita.

El catalán con sus letras características consigue continuar la fiesta llegando a versionar canciones del panorama actual como el To’ My Love de Bomba Estéreo el cual hizo las delicias de los más bailongos del lugar.

Y es que Sadness sabe como subir la energía a través de susurros, fantasía e imaginación.

Es su magnetismo lo que hace que hasta el último terrestre intergaláctico coree sus Te quiero un poco sin poder evitar caer en las garras de un artista cuyo excentricismo se inspira, paradójicamente, en la trayectoria del histórico grupo pop británico The Beatles.

El catalán es único, y ha conseguido cambiar los matices del indie con letras ingeniosas, lentas, suaves y divertidas. Su extravagancia es de fuera de esta galaxia y supo como transmitirlo a unos cosmonautas que danzaban al son de ritmos que parecían trasladarnos a todos a las playas de Hawai.

¡Qué electricidad, Sadness!

Ahora si que nos enroscamos en un looping que pone todo el festival patas arriba. Comienza la sesión de los DJ’s Cheese and Bacon haciendo dar un giro de 360 grados a un público que, parecía, no quería volver a casa.

Mezclando canciones actuales y de antaño consiguieron que los saltos se convirtieran en movimiento principal en la nave Planeta Sound.

Con sus mashups en los que oscilaban entre los más variopintos géneros melódicos, esta pareja de leoneses nos recordaba una de las grandes esencias de la música: el poder atrayente de la diversidad.

Carolina Durante, las Spice Girls o incluso Beyoncé ponían ritmo a una noche de luna que prometía, no tener fin.

La batería resistió hasta el final, reflejo de todas las emociones experimentadas en el recinto en los últimos dos días. Sin embargo, es hora de regresar a casa: se acaba esta aventura musical.

Los Stormtroopers castizos proceden a evacuar el recinto, nuestros cosmonautas suben a sus respectivas naves: ¿Preparados para el despegue?

Desde TimeJust os deseamos a todos: un buen viaje.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.