Inicio Conciertos La nueva odisea: Planeta Sound, “la amenaza del indie”

La nueva odisea: Planeta Sound, “la amenaza del indie”

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Fuente: Elena Silva

Arranca uno de los festivales intergalácticos que promete ser una de las fechas a destacar en el panorama indie actual en un reino lejano de templarios, castillos y vino.

Planeta Sound comienza pisando fuerte abduciendo a todo presente, haciendo gala de la hospitalidad y amabilidad características de El Bierzo. Enamorados de la música, prepárense para la ignición, comienza la conquista del territorio inexplorado.

Apollo O6°35’46.28″, misión: alunizaje en territorio inexplorado del Estadio El Toralín para conquistar los más variopintos corazones de un público dispuesto a soportar un tórrido calor en el platillo volante ponferradino.

Despegamos a todo gas, comienza el Planeta Sound 2019 con un cartel que promete derretir almas de Lloronas (y llorones), hacer bailar a Peripatéticos y refrescar el Calor con acordes movidos, trompetas, camisetas de leopardo y globos blancos del tamaño de Plutón.

La exploración interestelar comienza de la mano de los Morgans, un grupo “denominación de origen” que levantó a una audiencia comprometida que se negó a dejarse vencer por condiciones inhóspitas de un campo de atletismo bañado por un alto sol como las sonrisas de los que pudieron vibrar con el grupo de “pimenteros” y sus camisas de colores. Canciones como I wanna dance o Like a Queen resumían el mood general: los recién llegados astronautas querían bailar, y lo querían ya.

Fuente: Elena Silva

El clímax se alcanzó cuando el grupo, entregado a su gente, sacó camisetas, banderas y sus mejores voces para entonar su tan querida Hey deportiva con la que los presentes hicieron retumbar el suelo a golpe de baile. Tal y como afirmaba Miguel minutos después, bajando del escenario acompañado de su mano derecha, el guitarrista Elías, “conectamos con el público de inmediato, no podíamos haber estado más a gusto”, a lo que el guitarrista añadía: “Es un placer tocar en casa, en un festival nuevo y con semejante cartel”. Al preguntarles por su canción favorita, ambos coincidían: “Nos lo hemos pasado muy bien tocando Aka Fire, nos quedamos con esa sin duda”.

Bajamos la potencia de la mano de la voz de Eladio, quien a golpe de guitarra se encargó de poner su Orden invisible para emocionar a los cosmonautas más pasionales. Sus suaves acordes redimieron al público convirtiéndolos en Santos Inocentes a la vez que recordándoles que, en el fondo, no se olviden de que todos son Niños salvajes.

Una vez en el backstage, Eladio respondía muy positivamente afirmando que “había estado muy cómodo” y haciendo una oda a la organización que, pese a ser novel en el panorama nacional, ha conseguido lo inimaginable: respetar horarios con un rigor amateur que confirma las predicciones. Ponferrada está lista para la invasión alienígena del indie pop nacional.

Continuando con el romanticismo de la atmósfera se sube al escenario Jairo Zavala, más conocido como Depedro, cargado de letras llenas de reflexiones y ritmos que nos llevan a todas partes del planeta. La adrenalina escala: el recinto comienza a llenarse y se empiezan a localizar los primeros groupies que esperan con ansia sentirse como Nubes de papel.

Fuente: Elena Silva

El madrileño sobrepasó todas las expectativas y nos sorprendió a todos uniéndose al público junto con su banda para subir la corriente a ritmo de El Pescador. Cabe destacar un solo de trompeta que no dejó a ninguno indiferente mientras la conexión público-artista parecía haber traspasado toda atmósfera.

Los termostatos comienzan a bajar pero la temperatura no para de subir mientras Alberto se enfunda su mono plateado para subirse al escenario berciano de la mano de su combustible: su banda. Suenan los acordes de la tan esperada Miss Caffeina con una estética retro que nos recordaba a la juventud de uno de los grupos más famosos del rock internacional que, casualmente, comparte nombre con una de las canciones del grupo madrileño.

Hablamos de la mismísima Reina, y es que viendo la energía sobrecogedora de estos chicos en el escenario solo podemos pensar en Queen. Y es que, como el grupo británico, Miss Caffeina no solo pone ritmo sino que subraya valores a los que la sociedad, a veces, parece haber dado la espalda. Ensalzando el respeto, denunciando situaciones como el acoso, el bullying o la intolerancia, la banda, es capaz de recordar que la música puede ser como agua en Marte, puede salvar la vida de muchos en planetas que, de otro modo, no cabría supervivencia alguna.

Calambre, Planta de interior o su archiconocida Mira cómo vuelo enfatizan una liberación y fortaleza que, como recordaban, los ha traído hasta esta galaxia.

Tras atravesar un pequeño bache armonizado con la tierna voz de Alberto entonando acordes a capela, los madrileños consiguen sobreponerse a un fallo técnico de sonido que, una vez solucionado, no impide la continuación de su viaje sideral.

Además, el cantante se enfundó en una camiseta plateada de brillo característica de los movidos 80’s para sorprendernos a todos tras haber abandonado el escenario en un parón que dejaba un sabor agridulce en un público que no entendía el repentino abandono de la banda diez minutos antes de lo programado.

Fuente: Elena Silva

Sin embargo, los más adeptos lo sabían, eso no era el final, Miss Caffeina volvía con un brillo en la mirada que nos dejaba ver que ahora sí íbamos a bailar. Y es que ni uno de los presentes pudo resistirse a saltar en una versión de Freed from desire que haría que se moviera hasta la mismísima Gala.

Por último, para cerrar la sesión de conciertos, llega la fiesta personificada, efectivamente hablamos de Varry Brava con sus camisetas hawaianas y sus pantalones blancos ajustados. Su buen rollo se adueñó de las piernas de todos los presentes que no podían parar de moverse.

Fuente: Elena Silva

El líder, Oscar Ferrer, con su curioso bigote avivaba el fuego para que, después de un día de Calor y Sin Playa continuara para convertirse en una noche a ritmo de Sonia y Selena. Es que estos oriolanos conocen el Sitio Perfecto donde se pasan las horas bailando hasta que llegue el final. La entrega de los presentes es el reflejo del crecimiento que este grupo de indie pop con letras transgresoras y ritmos imparables ha experimentado en los últimos años ganándose una colección de adeptos que los siguen a todas las constelaciones a las que deciden contagiar con su bacteria fiestera.

El broche de oro lo puso el leonés Dridri con sus mezclas arriesgadas que convirtieron a más de uno en fan de un DJ que, en contra de la tendencia predominante, pincha música de lo más variopinta con la pericia característica de un viajero intergaláctico veterano. Con el lanzamiento de serpentinas y globos, Adrián clava la bandera para adueñarse de un festival que promete ser una gran conquista.

Escrito por: Gael Núñez Vázquez

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