Inicio Cultura Ruth Uve: “El buen diseño no debería ser cuestión de género”

Ruth Uve: “El buen diseño no debería ser cuestión de género”

Profesionales vinculados al mundo del diseño se han reunido en el Centro Cultural de Matadero de Madrid para debatir sobre la situación del género en su sector

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Cartel del evento "Cuestiones de género en el diseño industrial" Fuente: Matadero Madrid

El género es un objeto de análisis cada vez más recurrente en diversas disciplinas y entornos. Ruth Uve ha sido la encargada de coordinar y mediar el evento Cuestiones de género en el diseño industrial, que tuvo lugar el pasado 21 de marzo en el Centro Cultural Matadero de Madrid. Uve, fundadora de Estudio Báltico, daba inicio al evento afirmando que “el buen diseño no debería ser cuestión de género”

Central de diseño en el Centro Cultural Matadero de Madrid
Fuente: Natalia Casado Camacho

La entrada de la mujer en la industria del diseño

El peso de las mujeres en el diseño industrial fue uno de los principales aspectos que se abordaron durante la sesión. La invisibilización de la figura femenina en prácticamente todos los sectores, viene producida por una serie de factores de carácter histórico y cultural. La entrada de las mujeres en el mundo laboral no se produjo hasta finales del siglo XIX. Fue en la segunda mitad del siglo XX cuando empezaron a graduarse las primeras diseñadoras industriales y arquitectas. “Este tipo de mujeres abrieron las puertas de las carreras consideradas de hombres para todo el mundo”, declaraba Ruth Uve.

Este periodo estuvo profundamente marcado por la Primera Guerra Mundial y la Transición en el caso de España. Todo este bagaje contextual, produjo que la mujer se incorporara con un gran retraso al mercado laboral. María Fernández del Río, redactora jefe de T Magazine, apuntaba a una concepción socialmente aceptada de la mujer, más asociada a la estética que a la producción en el campo del diseño. Por ejemplo, en numerosas ocasiones, las diseñadoras son inmediatamente vinculadas con la decoración de interiores. Del Río, no obstante, anunciaba un cambio de paradigma fechado en el 2006. Es en este año cuando empiezan a tener importancia los nombres de los creadores, “aunque en menor medida de mujeres”.

La falta de referentes femeninos 

Las figuras femeninas han ido conquistando lugares previamente reservados para hombres, como el sector de la arquitectura o la metalurgia. Celia Alamán, diseñadora industrial, señalaba: “Cuando las mujeres miramos atrás y buscamos referentes, nos damos cuenta de que faltan, y es algo que la sociedad ha ido imponiendo previamente”. Marta Pascual, fundadora del estudio Muakbabi, apuntaba que en los 25 años de Premios Nacionales de Diseño, solo dos mujeres se hallan entre las galardonadas.

Cartel “España diseña, 25 ediciones de los Premios Nacionales de DIseño”
Fuente: Natalia Casado Camacho

En Vitra, por ejemplo, aparecen únicamente tres diseñadoras actuales. No obstante, en palabras de María Fernández, en ocasiones defender a toda costa el trabajo femenino puede ocasionar “un efecto boomerang“. Respecto a la cuota mínima de mujeres, afirma que, de no implantarse, “nunca se romperían las barreras para llegar al talento de las mujeres”.

Una industria gobernada por hombres

Enrique Ventosa, arquitecto y diseñador, no duda en reconocer que “los principales poderes en la industria están regidos por hombres”. Otra de las grandes problemáticas parece girar en torno a la figura de los proveedores, en su inmensa mayoría, también varones. Según Ventosa, integrante de un estudio mixto, en este tipo de modelo de producción “solamente se suele tener consideración por los hombres”. Ejemplo de ello es Denise Scott Brown, que quedó eclipsada por su pareja creativa y sentimental, Robert Venturi.

Una de las principales causas de esta imposición masculina en el mercado residiría en el envejecimiento de la población. Esta estructura social, posicionaría a los hombres de entre 50 y 60 años al frente de los mandatos más importantes, tanto a nivel político como económico. Cristina Martínez, trabajadora de PADIMA, se refería a estos factores como determinantes del papel secundario de la mujer en múltiples aspectos, no solamente limitados a la industria del diseño.

Si el discurso no cambia desde arriba, es muy difícil lograr la transformación“, concluía Enrique Ventosa.

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