Inicio Cultura Cine La película que podría servir como la Narnia de 2019

La película que podría servir como la Narnia de 2019

0
Póster promocional de 'El niño que pudo ser rey'
'El niño que pudo ser rey' guarda muchos paralelismos profundos con Las Crónicas de Narnia. Fuente: 20th Century Fox

‘El niño que pudo ser rey’ emplea la fábula artúrica desde una perspectiva juvenil para apuntar a un desafío personal en respuesta a la situación social y cultural actual

No, esto no es una crítica de la nueva película del británico Joe Cornish (Attack the Block, 2011). Que no confunda el titular, no se va a contrastar la calidad de El niño que pudo ser rey con las 3 adaptaciones (por ahora) de la saga de Las Crónicas de Narnia. Esa inquietud cinéfila se puede satisfacer aquí. Los niños pueden quedarse con el entretenimiento de ambos filmes, pero el hecho de ser adulto exige profundizar en estos productos que no dejan de ser culturales. Así, podemos ayudarles a ver el mensaje de fondo.

En esta película estrenada el pasado 15 de marzo, ese trasfondo está especialmente dirigido a ellos. Sin embargo, también quiere recordarnos a todo el mundo varios detalles más trascendentales de lo que las formas adolescentes y aventureras podrían aparentar.

Superficie

Las figuras que vehiculan ese trasfondo están planteadas de manera muy similar en ambos productos. En El león, la bruja y el armario (Andrew Adamson, 2005), se trata de una familia de 4 hermanos donde los dos mayores lideran sobre los menores y más problemáticos. Por su parte, Cornish presenta a dos mejores amigos que unen fuerzas con dos acosadores mayores de su instituto. Este esquema de 2 y 2 es aún más palpable en la fragmentación de la tercera película de Narnia y de ciertas escenas de El niño que pudo ser rey.

La comparación más evidente viene con los dos personajes utilizados en ambos casos para representar los extremos del bien y el mal entre los que se mueven los siempre jóvenes protagonistas. La reina de hielo y Morgana (ambas dos actrices no americanas consagradas en Hollywood) representan desde la feminidad la maldad y la magia negra ejecutadas desde la seducción y el engaño. En contrapartida, Aslan y Melin (Liam Neeson y Patrick Stewart, dos leyendas masculinas británicas) encarnan en formas muy variadas al ente sabio que confronta al tiempo actual con sus ideales.

Las crónicas de Narnia y El niño que pudo ser rey
Los números y roles de las figuras de ambas películas guardan bastante semejanza. Montaje: TimeJust

Lo que realmente importa

Hay muchos más parecidos, como el uso de los mapas para dinamizar la aventura por varios lugares. Mientras que en Narnia es un mundo ficticio propio, en esta ocasión la fantasía se inserta en la geografía británica con los lugares de la leyenda del Rey Arturo. Esta parte ficcional es la que lleva el entretenimiento de ambos filmes, y de hecho hasta pueden encontrarse vínculos comunes entre ambas como la herencia de Tolkien.  Sin embargo, el detallismo de los efectos especiales y el poco tiempo dedicado a los mismos denotan que estas batallas no son lo importante.

Más allá de la forma, el fondo de estas películas es lo que podríamos llamar el motor de la acción. ¿Qué están buscando realmente estos personajes, qué les motiva? El contexto no es baladí, ya que estas películas presentan grandes catástrofes reales con consecuencias individuales que motivan una búsqueda personal catalizada con el elemento fantástico. Si los Pevensie añoran sus figuras parentales por causa de la guerra, Alex (interpretado por el hijo de Andy Serkis) huye también a un mundo de fantasía en busca de un ideal moral para construir su personalidad, tras ver la crudeza de su mundo (crisis económica y demás sucesos). Recordemos que tiene 12 años, y como le señala a su mejor amigo en una conversación al comienzo del film, las cosas están cambiando.

El joven Alex como protagonista de 'El niño que pudo ser rey'
Alex se dará cuenta de que el mundo no es como pensaba. Fuente: 20th Century Fox

La realidad dentro de nuestro mundo

Esta obligada pérdida de la inocencia detona el trayecto de madurez (y de acción) de los personajes. Estos productos audiovisuales están motivados por la necesidad de un cambio, y aluden a que algo está mal en nuestros tiempos, nuestra realidad no es la mejor versión de sí misma. Esta oscuridad que puede encontrarse en una guerra mundial o en una crisis económica global es la condición para que resurja Morgana. Si esta es la encarnación del mal, la otra figura externa mágica como es Merlín sirve de estándar moral para afrontar esos cambios y enseñar a los niños cómo combatirlos, más allá de una espada y una señal de tráfico.

Mientras que Narnia apunta a una realidad más espiritual en consonancia con las creencias cristianas de su autor C.S. Lewis, Cornish redirige la llamada de atención a una situación más social, con ecos incluso del Brexit igual que hacía Feedback (Pedro C. Alonso, 2019). En ambos casos, se ha utilizado la visión de los niños y una historia de apariencia juvenil para transmitir un mensaje que busca instruir a todo el mundo. Al fin y al cabo, los niños suelen asociarse con la pureza. Por ello, nos recuerdan cómo hemos perdido la inocencia y el idealismo de la fantasía: los adultos no ven nunca a los monstruos del film, igual que a partir de cierta edad ya no se puede entrar en Narnia.

Los referentes

La figura de C.S. Lewis revela cuál es el principal referente de Las Crónicas de Narnia: Jesús, al menos en las tres entregas adaptadas al cine. En el resto, puede encontrarse una revisión de temas que enmarcarían toda la Biblia. Esta decisión de utilizar protagonistas jóvenes recuerda a una de las biografías de Jesús, donde este afirma que para acceder al reino de los cielos (a Narnia, a la dimensión de las criaturas artúricas) es necesario volverse como un niño. Además, en estos filmes se encuentran muchas otras referencias como la de la figura suprema y pura que entrega su vida por los mortales o la victoria sobre la muerte. Todo ello está narrado a través de la clásica historia de fantasía de guerreros y brujas.

Dentro de este género, la clara referencia de El niño que pudo ser rey es toda la leyenda de El Rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda. Sin embargo, lejos de utilizar esta como un mero soporte de la acción al estilo de Rey Arturo (Guy Ritchie, 2017), el film profundiza en su mensaje referenciando en su trama y acción a otros icónicos trayectos del héroe. En lugar de Jesús, se basan en Frodo y Sam (El Señor de los Anillos), el trío Harry Potter-Ron-Hermione, Luke Skywalker (Star Wars) o hasta Shrek y Asno. Todos ellos influyen (a veces hasta de manera literal) en la naturaleza de la aventura de Alex y sus amigos.

Las enseñanzas que se ofrecen de solución en El niño que pudo ser rey resuenan también a las influencias de Narnia, y se ofrecen hasta de manera literal: no mientas, ama tu prójimo, honra a tus padres, no difames…  La última escena del film es un espejo del cierre de La travesía del viajero del Alba (Michael Apted, 2010), con ese reto que explicita definitivamente las intenciones de la historia. Son los niños los que reciben y recuerdan el mensaje, pero ahora tienen la misión de transmitirlo a su entorno, y a los espectadores que puedan sentirse confrontados con estas películas si se atreven a ir más allá de su superficie.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.