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Cara a cara de Argento y Guadagnino con ‘Suspiria’

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Academia de Cine
Pase especial de 'Suspiria' en la Academia de Cine. Fuente: TimeJust

La Academia de Cine organizó un debate sobre las dos versiones de esta terrorífica historia de danza y brujería. Para ello, contó con profesionales de la industria cinematográfica y el periodismo.

El pasado martes 4 de diciembre la Academia de Cine (Madrid) celebró un preestreno muy especial de Suspiria. El film de Luca Guadagnino (Call me by your name) se proyectó un día antes de su estreno en España para poder comentarlo después con un equipo de especialistas cinéfilos. Entre ellos, se encontraban los críticos de cine Jordi Costa (El PaísDesirée de Fez (Fotogramas) y Yago García (Cinemanía), junto con la productora Sandra Hermida (Un monstruo viene a verme).

Bajo el título “De Argento a Guadagnino: Un juego de espejos”, el debate se centró en la comparación del original de 1977 con su remake protagonizado por Dakota Johnson y Tilda Swinton. La hija de Melanie Griffith interpreta a una joven americana que ingresa en una tenebrosa escuela de danza situada en un convulso Berlín. Además de descubrir si la película está a la altura, estas son algunas de las principales claves de las dos Suspiria que los ponentes desgranaron en el debate.

Argento a Guadagnino
Título del debate sobre Suspiria. Fuente: Academia de Cine

Storytelling contemporáneo

En la balanza forma-contenido, la original trasciende por esta primera opción y Guadagnino por la segunda. La nueva Suspiria “profundiza más en el texto, en la narrativa” según De Fez, lo cual no quita que el guion de Argento sea malo. Simplemente, “muchas cosas estaban allí pero simbólicas, esta verbaliza más” como defiende Jordi Costa. Para Yago García, la original es más que una película de serie B, con “un guion sencillo, que no simple, y esta nueva parece un fan fiction que extrapola y amplía cosas esbozadas”. Entre esas ampliaciones, se encuentran la mitología de las tres madres y el carácter urbano de la historia.

Otro cambio bastante sintomático es el rol de Susie Bannion. Mientras que en el original ella es una víctima, aquí Dakota Johnson empodera al personaje desde una perspectiva para nada complaciente, como señala Costa. Sin embargo, Desirée advirtió sobre la fácil categorización feminista a una película por el hecho de tener varias mujeres. El filme de Argento, por su parte, ilustra más bien “el descubrimiento de una joven de lo podrido que está lo adulto, mientras que el guionista actual lo describe como una toma de conciencia política” según el crítico de Cinemanía.

Además de la explicitud y el feminismo, la versión de Guadagnino sorprende por el cambio de tono en su tercer acto. “Me gusta que tomen decisiones que no me gustan o no entiendo, que dejemos de ser clientes y seamos espectadores, te obliga a trabajar”, agradecía Costa. En el extremo contrario, Sandra Hermida rechazó ese tramo final por ser muy largo, aunque “no pasa nada porque me aburran un poco”. El principal problema para Yago García es que “se ven las ideas, le pega bien como conclusión pero no lo estimula en el clímax”.

Coloquio
De izquierda a derecha, Desirée De Fez, Yago García, Sandra Hermida y Jordi Costa. Fuente: TimeJust

Los pliegues de Guadagnino

En la forma y la técnica es donde Guadagnino más le lleva la contraria a Argento. La productora de El Orfanato admiró la original “por su profundo formalismo y falta de prejuicios y complejos, y esta me sorprendió al ser radicalmente distinta”. La nueva versión toma elementos común pero les insufla una carga histórica que la hace ser heredera de algunos clásicos. Yago García encontró referencias con el cine alemán (Fassbinder) o el italiano clásico de los 70, como Visconti o la escena de los espejos y el Saló de Passollini.

En general, Guadagnino es más barroco según Costa. “Tiene un exceso de medirlo todo demasiado, está muy saturada pero no para de impresionar”, puntualizaba la crítica de Fotogramas. En cuanto a la estructuración episódica, salió a la palestra esa intención de crear atmósfera a través de la forma. Jordi Costa lo encontraba en los “juegos de montajes durante los sueños o cómo la cámara recorre los espacios y se desliga la voz de los personajes”. Así es como, según él, se consigue “crear mal rollo”.

Danza
La forma particular de Guadagnino en el film. Fuente: Diamond Films

En la Academia, nadie puede oír tus gritos

Al final, ese es uno de los principales objetivos del film: la perturbación. Guadagnino trata de hacerlo no para dignificar el género o por vender el film, sino como homenaje al film de Argento. Yago García la acerca incluso al subgénero torture porn por todos sus efectos de terror. “Se deleita mucho en el sufrimiento de las víctimas, siempre tiene un poco más para otro alarde de montaje y puesta en escena”, afirmaba.

A pesar de abrazar el terror, Desirée de Fez echa de menos el humor que sí estaba en la original. Hermida sí que veía algo de humor involuntario, al igual que varios compañeros de Costa por la triple interpretación de Tilda Swinton. Sin embargo, García recordaba que Suspiria “es la que menos sentido del humor tiene de la gran época de Argento”. Eso sí, como señaló un espectador, hay algunas escenas de las brujas que sí provocan ciertas risas.

Coloquio
Críticos y profesionales del cine en el debate sobre Suspiria. Fuente: TimeJust

Danzad, danzad malditas

Este punto tan importante de Guadagnino estaba ciertamente cambiado en la original. Más que baile, se atenía a la danza. En este caso, García señaló algunas influencias del director en este remake como un coreógrafo francés o Martha Graham. Según él, la película utiliza este arte para un “ritual de transferencia de energía”. Lo que sí comparten los bailes en ambas versiones es el ser vehículos para el terror. “La danza tiene mucho de anulación de la voluntad, ir al extremo para lo que se te exige”, señalaba en esta línea Hermida.

Así, la danza se descubre como algo más que una excusa de la trama. De hecho, más allá del contenido, la forma también está marcada por el ritmo. “Cada movimiento motiva un golpe de montaje; está muy fragmentado, pero se consigue así la magia”, señalaba Costa. Por su parte, Sandra Hermida comparaba en este punto el film con Cisne Negro (Darren Aronofsky, 2010), en el sentido de que “solo a través del dolor y la transformación de tu cuerpo puedes elevarte artísticamente”.

Suspiria
Presencia de Suspiria en la Academia de cine. Fuente: TimeJust

La inmortalidad del clan

En apenas una hora, los ponentes sacaron a relucir estas y más claves de las dos versiones de Suspiria. Para cerrar el coloquio, llegó la pregunta que todo cinéfilo se preguntará: ¿trascenderá la película de Guadagnino tanto como la de Argento? Sandra Hermida cree que sí. Costa y De Fez no están tan seguros, aunque el crítico de El País señaló que esta es su película favorita del director de Cegados por el sol, tras Soy el amor (2009). En un punto medio y más cinéfilo, García opina que “puede ser importante en la vida de gente joven y rara”. Según él, esta Suspiria se verá en la historia del cine como un capricho, y agradece que su director haya querido hacer gran arte.

Estas son sus opiniones y sus apuntes. Para poder comprobar si efectivamente entrará en la historia del cine, puedes ver Suspiria en algunos (más bien pocos) cines de España desde el pasado 5 de diciembre.

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