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Black Mirror ya no pisa tan fuerte | Crítica de la quinta temporada

La quinta temporada de Black Mirror se estrenó en Netflix el pasado cinco de junio, tras subirse el avance de la misma el pasado diciembre con el capítulo interactivo ‘Bandersnatch’.

El tráiler de la nueva temporada de la aclamadísima serie Black Mirror dejaba las espectativas altas con la reaparición de Miley Cyrus en la pequeña pantalla, y en las redes sociales. Además, para los fans de Sherlock también ha sido especial encontrar al mismísimo Andrew Scott, que hace de Moriarty (antagonista de las novelas de Doyle), en un papel más corriente como es el de ser un conductor de VTC en la ciudad de Londres.

Si bien todos los ingredientes parecían apuntar a un gran éxito, lo cierto es que estos tres capítulos han dejado mucho que desear por varios aspectos. Eso sí, hago alerta spoiler porque es necesario destripar las tramas para comprender qué puede fallar.

Striking Vipers

Es el primero de los capítulos y al que más valoración le daría. Cuenta con las actuaciones de Anthony D. Mackie, conocido por interpretar el papel de Sam Wilson o Falcon para películas de Marvel, y la de Yahya Abdul-Mateen II, conocido por películas como El Gran Showman. Aunque también tiene un papel principal Nicole Beharie considero que lo realmente importante o ocurre con ella.
Me parece muy interesante de este capítulo que se juegue con la visión que tiene el personaje de Yahya, encarnando una perspectiva femenina dentro del juego, y que llegue a plantearse su orientación sexual en la vida real a raíz de las sensaciones sexuales que experimenta dentro del cuerpo femenino. Por otro lado, ya han jugado la baraja de los videojuegos en más de una ocasión, y Black Mirror no iba solo de eso, por lo que no están dando nada novedoso ¿se están quedando sin ideas?

Añicos

Me limitaré a hablar del final: para mí, la espera de toda una hora dando vueltas con el coche del protagonista (Andrew Scott), yendo a grupos de ayuda psicológica y de gestos que no se comprenden hasta que él mismo los explica, deja de tener sentido por completo cuando, al conseguir el objetivo que persigue durante toda la cinta (que era hablar con el “manda más” de una empresa de redes sociales) se ponen melancólicos al teléfono y todo se tiñe de un tono moralista que chirría un poco.
Después, cuando parece que todo ha finalizado, se disparan dos tiros que nadie sabe adónde van. El recurso del final abierto es muy efectivo en muchas ocasiones pero creo que esta vez no ha cuajado del todo.

Rachel, Jack and Ashley Too

Era el capítulo que más esperaba y, por tanto, el que primero reproducí. Pero poco tengo que contar, Miley Cyrus encajada otra vez en un papel de estrella del pop que lleva peluca y que tiene a su familia como manager. Aún así, creo que tiene un paralelismo con la película de Spike Jonze, Her, al tratarse el tema de confundir los aparatos tecnológicos con personas de verdad.
En este caso, Rachel, la protagonista, no se enamora del aparato (como ocurre en Her) pero considera que esa muñeca es su verdadera amiga. Me parece interesante el tratamiento de la soledad y la tecnología a la vez, y creo que no está de más reflejar que los jóvenes que son más tímidos suelen usar Internet para relacionarse. Aparte de esto, la historia es flojilla y el final es de película adolescente.

En resumen, esperaba muchísimo más de una serie que acostumbraba a sorprender y espero que esto no sea el principio de una caída en picado.

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