Inicio Críticas ‘Atípico’ evoluciona en su tercera temporada

‘Atípico’ evoluciona en su tercera temporada

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Fotograma de la serie 'Atípico' / Fuente: Netflix

La tercera temporada de la serie original de Netflix Atípico, que trata sobre la vida de Sam -un chico con trastorno del espectro autista- y su familia, se estrenó el 1 de noviembre tras una exitosa primera entrega el pasado 2017.

Una cosa importante que hace esta serie, empezando por lo primordial, es visibilizar. Pero no lo hace desde la perspectiva de mostrar la vida de una persona dentro del espectro autista y ya está. No pretenden convertir la serie en un drama como podrían haberla enfocado otros productores. Atípico pretende que veas a Sam como lo que es: un amigo, un hijo o un novio, no únicamente una persona con dificultades.

Cuando Robia Rashid, escritora y productora estadounidense, presenta el guion de esta serie a Netflix, lo hace con la premisa de que se trate de una “novela de aprendizaje”. Este tipo de relato es el que pretende hacer un puente entre la niñez y la vida adulta de su protagonista, a base de prueba y error. Lo interesante de este tipo de novelas es que el personaje principal va aprendiendo de sus errores, crece con ellos, así como lo hace Sam.

Es por ello que esta serie va por fases: la primera parte de la serie se corresponde con la adolescencia y todos los dramas que tiene que superar el protagonista durante el instituto y, esta segunda, como marca el desarrollo de esta novela de aprendizaje, se centra en todos los cambios que suponen para Sam la entrada en la universidad. Es bonito, porque ya no se le considera únicamente un niño, no se le infantiliza tanto como en los capítulos anteriores.

Un cambio importante en esta nueva entrega es que, si las vidas de sus familiares ya tenían una trama aparte de la suya, ahora él mismo va a ser capaz de ayudarles y de darles consejos dentro de sus propios códigos. Ha ido aprendiendo.

El mismo Keir Gilchrist, actor que interpreta a Sam Gardner, cuando le preguntaron en una entrevista si estaba familiarizado con el autismo antes de Atípico respondió que “cuando estaba creciendo tenía a muchos amigos con hermanos que estaban dentro del espectro. Así que por eso creo que he estado más cerca de esta situación que muchas otras personas”.

Y, aunque este actor hace un gran trabajo, no hay que vender Atípico como una serie sobre autismo, pues no es así. Al ser capítulos de 30 minutos, no puedes afrontar toda la temática como si se tratara de una serie documental especializada. Pero es cierto que se tocan puntos importantes y que, de alguna forma, ayuda a concienciar a la sociedad de que hay muchas personas como Sam o en distintos grados del autismo los que sería apropiado que se tocaran más profundamente pero, aludiendo de nuevo al problema del tiempo, es entendible que no se pueda.

Atípico es una serie que te engancha y que te deja con ganas de más. Tienes curiosidad por conocer la evolución del protagonista y su relación con su familia. Por eso, no se puede pretender que muestre todas y cada una de las claves de las familias que tienen hijos en el espectro, porque al fin y al cabo, Netflix es entretenimiento.

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