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“Ana de las Tejas Verdes”, una lectura ideal para el verano

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Fuente: Panini

Reseñamos Ana de las Tejas Verdes, el manga de Yumiko Igarashi y editado por Panini que adapta la novela de Lucy Maud Montgomery

En los últimos meses, Panini está llevando a cabo un refuerzo considerable en su línea de manga, con la inclusión del formato Maximum que recopila dos tomos en uno (un formato que comenzaron a explotar recuperando desde el comienzo la mítica serie Berserk, y que ahora han aplicado a varios títulos de la talla de Gantz o Bleach) o la recuperación de obras largo tiempo descatalogadas.

Pero aunque sus últimos anuncios se dirigen hacia el seinen y el shônen, obras en su mayoría de acción y fantasía de larga extensión, lo cierto es que el comienzo de este camino también trajo la publicación más que necesaria de Ana de las Tejas Verdes, un clásico del shôjo de los años noventa.

Ana de las Tejas Verdes es a su vez una adaptación de la novela homónima publicada por la canadiense Lucy Maud Montgomery en 1908, que cuenta la historia de Ana Shirley, una niña huérfana que es adoptada por una pareja de hermanos de avanzada edad que necesitaban un niño para ayudarles en la granja. Sin embargo, el carácter de Ana muy pronto logra ganarse al pueblo entero, a pesar de protagonizar numerosas travesuras.

Se trata de una obra de carácter costumbrista que refleja la vida en las comunidades rurales de Nueva Escocia (Canadá) a comienzos del siglo XX, ambientada en el pueblo ficticio de Avonlea, en la Isla del Príncipe Eduardo.

La obra destila ternura y bondad, procedentes en buena medida de su protagonista, Ana, aunque también de todos los que la rodean, que no pueden resistirse al influjo de la huérfana pelirroja.

Esta no es la primera vez que en Japón se recurre a Ana de las Tejas Verdes para inspirar una producción. En 1979 se estrenó una versión animada, que formaba parte del programa World Masterpiece Theater, donde se emitieron numerosas series que adaptaban grandes títulos de la literatura occidental, con un marcado carácter educativo. Sin ir más lejos, fue allí donde se estrenaron Heidi (1974) y Marco (1976). Precisamente, este anime es responsable del arraigo cultural de la historia en Japón que justifica el interés por este tema.

Por otro lado, la publicación de Ana de las Tejas Verdes por parte de Panini resulta ahora muy oportuna, ya que ha coincidido con la revitalización de la historia de la mano de Anne with an E, una nueva adaptación en formato serie, en este caso de imagen real y producida por Netflix.

Respecto a la edición, Panini ha optado por un aspecto sencillo y un diseño homogéneo para toda la colección: los tres volúmenes de Ana de las Tejas Verdes que adaptan la historia principal, y las dos continuaciones, Ana la de Avonlea y Ana, la de la isla. Aunque el prestigio del título lo hacía lo bastante goloso como para publicarlo en una edición lujosa, Panini ha preferido presentarla en cinco tomos en formato tankobon, sin adornos y a un precio muy ajustado. Así pues, no hay excusa para no sumergirse en el tranquilo mundo de Avonlea y conocer a Ana, la de Tejas Verdes.

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