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66º Festival de San Sebastián. Día 1: Una tibia inauguración abre el Zinemaldia

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Fuente: Festival de San Sebastián

El 66º Festival de Cine de San Sebastián comienza con algunos de los títulos más destacados de la próxima temporada

Un año más vuelve el Festival de Cine de San Sebastián con una Sección Oficial repleta de títulos interesantes -probablemente la más destacada en años-, y algunos largometrajes en otras secciones con gran repercusión del cine latinoamericano, estadounidense y europeo.

El amor menos pensado entretiene, pero no apasiona

Fuente: Festival de San Sebastián

Desde hace muchos años el Festival de San Sebastián trabaja para ofrecer una buena programación al público y prensa que se congregan en la ciudad durante los diez días del Zinemaldia, pero también es verdad que todo lo que se trabaja para las secciones paralelas se descuida cuando llegan a la inauguración.

Normalmente títulos menores o películas de dudosa calidad abren el Festival y si hay algo en lo que se debe dar un tirón de orejas a la organización es precisamente en esto: San Sebastián y cualquier certamen de cine debe abrir con unos mínimos de calidad que auguren una edición exitosa. Que cada temporada empiece con un largometraje que no termina de entusiasmar solo consigue que comiencen las miradas escépticas.

Eso ha pasado este año con la argentina El amor menos pensado, una cinta que ha sido un completo éxito en Argentina, protagonizada por Ricardo Darín y Mercedes Morán, y con un debutante Juan Vera tras las cámaras. Esta película trata sobre un matrimonio que lleva 25 años casados y que entra en una crisis existencial cuando su único hijo se marcha fuera de Argentina a estudiar.

Este filme entretiene, puesto que se sustenta bajo el peso de dos personajes muy interesantes con dos grandes actores detrás (Darín y Morán funcionan a las mil maravillas). El problema es todo lo demás. La película cuenta una historia llena de tópicos, duda sobre su propio existencialismo y en ocasiones se tiene que enredar en su propio drama o buscar excusas para hacer aparecer el conflicto latente. Su larga duración, a sabiendas de que el espectador sabe perfectamente por dónde va a ir la historia, y la falta de tono uniforme (en ocasiones drama, en ocasiones comedia) hacen que El amor menos pensado entretenga pero falle, y que no deje poso en el espectador.

Las Herederas empoderan a la mujer

Fuente: Festival de San Sebastián

La sección “Horizontes Latinos” también se ha inaugurado con una película que ya venía avalada por el Premio Especial del Jurado de Berlín y el de mejor actriz para Ana Brun.

Las Herederas trata sobre Chela y Chiquita, dos mujeres que heredaron hace algunos años, y que ahora cerca de su jubilación verán cómo el dinero se acaba y sus vidas cambian radicalmente.

Este es el primer largometraje de ficción de Marcelo Martinessi, y no puede ser un debut más prometedor. En esta cinta seguimos el camino a través de los ojos de Chela, con unos planos cortos o primerísimos primeros planos que agobian al espectador y ayudan a entender cómo se siente esta mujer, y es precisamente ella quien cogerá la mano del espectador y llevará la historia sobre sus hombros. Ana Brun consigue emocionar y hacer vibrar al espectador con una de esas interpretaciones para el recuerdo; de una mujer muy pequeña cuando comienza y que acaba marcando los pasos de su propio camino.

Lo más interesante de la narrativa y del guion de Las Herederas es precisamente el juego con el espectador durante toda la historia, utilizando la silenciosa y discreta sexualidad de Chela para encauzar sus propias metas y su propio empoderamiento femenino: puede ser que en algún momento caigamos en la trampa de que esta mujer que sobrepasa los 60 romperá sus propias barreras mentales por otra persona en vez de por sí misma, pero no es así; Chela logra dominar la situación, tras superarla en varias ocasiones, y acabamos entendiendo que el camino era suyo, y de nadie más. Gran apertura de la sección.

Louis Garrel no desentona en sección oficial con su L’Homme Fidèle

Fuente: Festival de San Sebastián

Otra de las propuestas a concurso por el jurado presidido por Alexander Payne es la francesa L’homme Fidèle, dirigida y protagonizada por el actor Louis Garrel, donde se trata una historia de amor nada convencional.

Desde el comienzo de la cinta quedan claras las intenciones del director a la hora de mostrar una situación límite dentro de una pareja. Precisamente el hecho de que desborde drama por absolutamente toda su historia y el patetismo con el que está retratado el personaje principal hacen que esta cinta francesa pase de ser un drama muy íntimo a una comedia involuntaria durante gran parte de su metraje.

De hecho, el metraje ayuda a entender esta película como ligera, ya que son 75 minutos donde Garrel concentra un sinfín de giros locos, con algunos toques de humor negro y drama romántico que harán las delicias de todos aquellos que busquen algo completamente diferente en el Festival. También es cierto que a muchos espectadores no les convencerá, y tendrán razón, porque el filme se intenta sostener en una serie de decisiones que dejan en evidencia a sus personajes y la única forma de conseguirlo es a través de situaciones inverosímiles. En esta historia hay celos, pasiones, infidelidades, relaciones de amor e incluso una pequeña historia de detectives y de homicidios. Todo junto podría parecer imposible de sobrevivir, pero quizás la intención de Garrel en todo momento era la parodia y la comedia negra, y en eso, funciona a las mil maravillas.

Three Faces: Un Panahi contundente y notable

Fuente: Festival de San Sebastián

Y dentro de la sección de “Perlas” ha llegado en el primer día la obra del iraní Jafar Panahi que ganó el Premio a mejor guion en Cannes, Three Faces.

La historia versa sobre una actriz iraní que recibe un inquietante vídeo de una muchacha pidiendo ayuda para escapar del camino que su familia ha decidido para ella. A partir de aquí, como siempre, Panahi hará un retrato de una sociedad que, lejos de modernizarse, parece querer vivir anclada en las tradiciones y de la que es imposible escapar (o eso podía parecer).

Lo cierto es que Three Faces es probablemente una de las películas más sólidas a nivel de guion de Panahi, muy paralelamente a lo que el director hizo en Taxi Teherán, ya que, si bien en aquella mostraba el retrato de una sociedad en formato documental para llegar a un destino, en esta ocasión utiliza las herramientas que ofrece la ficción para confeccionar una historia que ofrece muchas enseñanzas y que tiene un desenlace atronador.

Ya la primera escena del largometraje deja claras las bases de lo que puede ocurrir en esta historia, pero poco a poco se va tejiendo la búsqueda de la muchacha, la verdad sobre lo que pasó y qué va a pasar a partir de aquí. El principal problema es que una vez se soluciona el conflicto, Panahi cae en la autocomplacencia y alarga una historia que ya no da para más, y es la última parte de la cinta donde se pone el freno de mano hasta llegar a la última escena y la resolución final que podía haber sido lanzada al espectador mucho antes.

Panahi escribe una película con una premisa muy potente con toques de intriga que engancharán al espectador, y que seguirá mostrando a través de pequeñas pinceladas todo lo que no funciona dentro de la sociedad iraní. Altamente recomendable.

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