Inicio Actualidad San Sebastián 2019: ‘Blackbird’ inaugura el Festival, ‘Proxima’ convence al público

San Sebastián 2019: ‘Blackbird’ inaugura el Festival, ‘Proxima’ convence al público

0
Cartel del Festival / Fuente: Festival de San Sebastián

El Festival de San Sebastián afronta su segundo día con gran presencia femenina, delante (Sarandon en Blackbird, Green en Proxima, Frida en Disco) y detrás de las cámaras (Proxima, de Alice Vinocour y Disco, de Mylkebust Syversen). Además, en la sección Perlak, pudimos disfrutar de la chilena Ema y de la francesa ‘Portrait of a lady on fire’

Disco, de la noruega Jorunn Myklebust Syversen, nos cuenta la historia de Mirjam, una joven de 19 años que divide su vida entre el baile (es campeona mundial de baile disco) y su fe. Forma, junto a su familia y algunos amigos, una comunidad religiosa algo peculiar, en la que el amor por Dios se mezcla con música moderna y ambiente fiestero. Sin embargo, pese a que todo parece estar bien en su vida, llega un momento en el que su cuerpo colapsa. Su familia, entonces, cree que debe refugiarse aún más en su fe para poder “salir del mal camino” en el que creen que se está introduciendo.

Copyright: Festival San Sebastián

Syversen pretende mostrarnos cómo una fe desmedida y un entorno inadecuado pueden afectar a la vida de alguien poco a poco hasta que le terminan agotando física y mentalmente. Sin embargo, esta intención en ocasiones se ve diluida en escenas que no llevan a nada o en monólogos de predicadores que se hacer eternos, de tal forma que cuando la película llega a lo que sin duda es su parte más interesante, apenas queda un cuarto de hora de metraje. El entorno religioso, que se vuelve más conservador con el paso del tiempo es el que más efecto tiene en Mirjam, y el que más juego podría haber dado en pantalla. Sin ir más lejos, Midsommar (Ari Aster, 2019), aunque en un género distinto, sí conseguía aprovechar estas situaciones incómodas y explotarlas al máximo.

Tanto la fotografía como la interpretación de la joven Josefine Frida son destacables, pero, pese a eso, Disco no termina de convencer. No aprovecha de la mejor forma posible el potencial que tiene su historia. Es un entorno desconocido para muchos, una historia interesante, pero la película se desinfla poco a poco, y cuando llega la parte decisiva, el espectador ya ha desconectado.

Completamente distinto es el caso de Proxima (Alice Winocour, 2019), película que forma parte de la Sección Oficial, en la que Eva Green se luce acompañada de un correcto Matt Dillon y de una sorprendente Zelie Voulant, de apenas ocho años. Su recibimiento fue positivo, con aplausos en el Auditorio del Centro Kursaal, que se encontraba abarrotado.

Copyright: Festival San Sebastián

Sarah (Green) es una astronauta que entra a formar parte del proyecto ‘Proxima’, en el que una expedición abandonará el planeta para explorar Marte. Sin embargo, en lugar de centrarse en la misión en sí (como es habitual en los últimos años), Winocour prefiere centrarse en la relación que Sarah tiene con su hija (Voulant), una relación que no solemos ver en este tipo de películas. La directora quiso hacer énfasis en rueda de prensa en que las mujeres heroínas en el cine no suelen tener hijos (utilizó a Catwoman como ejemplo), porque se ven obstáculos para poder cumplir con su función, y por ello quiso explorar esta historia. Además, eligió a Eva Green para el papel consciente de que no era madre y de que no sentía lo que Sarah siente durante la película, lo cual ha terminado siendo un rotundo acierto. La química entre Green y la joven Voulant es evidente, y los momentos que comparten transmiten ternura y son emocionantes.

Proxima consigue involucrar al espectador en las dudas de Sarah, en su dolor al sentir que falla a su hija por perseguir una oportunidad única en la vida. La historia que se nos cuenta, aunque se encuentre en un entorno poco común, es cotidiana, y Winocour consigue (pese a cierto momento en el que la película pierde gran parte de su credibilidad) enseñarnos una gran relación entre madre e hija.

Entre un pase y otro, hubo tiempo también para el nuevo cortometraje de Yorgos Lanthimos, el director griego que triunfó en los Oscars con su último largo, “La Favorita”. El autor de ‘Canino’ o ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’ presentó “Nimic”, segunda obra del día con Matt Dillon como protagonista. En “Nimic” seguimos a Dillon, un chelista que termina viéndose envuelto en un juego de imitaciones que alcanza límites insospechados. En el cortometraje están presentes casi todas las señas de identidad del griego: los ojos de pez, el gran angular, la incomodidad, el toque surrealista y la sociedad ‘dormida’. Sin embargo, la escasa duración impide que la historia que cuenta sea más que un ejercicio de estilo de uno de los autores europeos más en forma del cine actual.

Copyright: Festival San Sebastián

Por último, vimos Blackbird, última obra de Robert Mitchell, que inauguró el festival y que reúne a un reparto de alto nivel (Susan Sarandon, Kate Winslet, Sam Neill o Mia Wasikowska, entre otros). Blackbird es un alegato a favor de la eutanasia, uno de los temas más controvertidos y debatidos actualmente. El personaje de Sarandon (que está impecable), es enferma terminal, y pese a que aún puede hacer una vida relativamente normal en compañía de su marido (Sam Neill), prefiere acabar con su vida cuando aún es consciente de la situación y puede disfrutar de los suyos. Por ello, reúne en su casa a sus dos hijas (Winslet y Wasikowska) con sus parejas y el hijo de la primera de ellas. También les acompaña Liz (Lindsay Duncan), amiga de toda la vida de la familia.

Copyright: Festival San Sebastián

Toda la historia transcurre en el interior de una casa, con personajes entrando y saliendo de habitaciones, mientras comen, duermen, discuten o juegan (al estilo, por ejemplo de “Un Dios salvaje”, también protagonizada por Winslet). El relato, pese a la monotonía de los escenarios no se hace excesivamente pesado. Sin embargo, la película maneja dos tonos, el cómico y el dramático. Creo que funciona mucho mejor el primero que el último, y que los mejores momentos de la película llegan cuando Sarandon o Winslet lideran estas secuencias más desenfadadas. Los giros dramáticos y los toques culebronescos que aparecen cerca de la hora de película me parecen algo forzados y cargan la historia innecesariamente. Pese a esto, y a su irregularidad, Blackbird transmite bien su mensaje, gracias principalmente a una gran Susan Sarandon y a unos personajes que, en general, funcionan juntos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.