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OPINIÓN | Cristóbal, lo has dado todo y todo no ha sido suficiente

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Fuente: AD Alcorcón

“A veces todo no es suficiente”. No es la primera vez que escucho estas palabras, ni que las digo, y estoy segura de que tú que me estás leyendo tampoco. Luchar, pelear, trabajar, soñar, intentar… y no llegar al objetivo. Te habrá pasado más de una vez, yo te confieso que a mi también. ¿Quién no lo ha dado todo, y aún así no ha sido suficiente? En el trabajo, en los estudios, en una relación… nos hemos volcado, hemos dado el 100% y no ha valido, nos hemos quedado cortos, no hemos llegado.

Así es la vida, hay factores que influyen en nuestros planes pero que paradójicamente no podemos controlar, no dependen de nosotros, no están a nuestro alcance. ¿Qué le voy a contar de esto, verdad míster? A estas alturas, ha vivido de sobra la frustración del que ideó un plan perfecto y se le hundió por factores que no dependían de usted. Intereses futbolísticos, o no. 

Llegó a un club desilusionado, asqueado, desmotivado. Un equipo al que le había pasado factura un entrenador desinteresado en el proyecto. A usted no le importó, iba con la ilusión de un niño pequeño y con las ganas, por qué no decirlo, de reivindicarse. Con su entrada cambiaron los aires en el vestuario, y a alguno incluso la cara. 

Yo, desde el otro lado, miraba con estupefacción. Su rostro serio en las ruedas de prensa imponía a una niña de 22 años que sabía que tenía delante a un jugador mítico dentro del fútbol español. Le confieso que mi compañero y amigo David Sánchez fue el culpable de que conociese todas sus proezas como jugador. A medida que él me aportaba datos, mi admiración y curiosidad iban creciendo. Quería saber qué se ocultaba detrás del entrenador que contestaba de forma educada todas nuestras preguntas en la sala de prensa. No tardé en darme cuenta de que lo que había era una buena persona con un gran corazón. 

Alcorcón histórico

Hizo historia. Consiguió situar un equipo modesto del sur de Madrid en el mapa. Todos los medios se hicieron eco de que había vuelto la confianza, el buen juego, las ganas, la ilusión. Era el mejor inicio de temporada desde que el club militaba en la categoría de plata. El juego era soberbio, el aficionado disfrutaba, Santo Domingo era un fortín, y las jornadas iban pasando mientras la portería amarilla se mantenía a cero. Y se obró el milagro: Jornada 14, Alcorcón – Elche, un gol de Burgos sobre la bocina convertía a los alfareros en el líder menos goleado de Segunda. Todos soñamos, quien diga lo contrario, miente. Usted, siempre cauto y prudente, no pudo contener ese día la sonrisa, aunque sus palabras siempre eran las mismas: “Humildad, esfuerzo, mucho trabajo y disfrutar cada semanaNuestro objetivo es la permanencia, y luego que pase lo que tenga que pasar”. 

El sueño se convirtió en pesadilla

Quién nos iba a decir que esos números que nos hacían soñar se convertirían en un auténtico dolor de cabeza. ¿Cuándo empezó todo? creo que nadie sabe poner una fecha exacta, por lo menos, yo no lo sabría marcar en el calendario. Aunque confieso que el Extremadura – Alcorcón fue un partido excesivamente duro, quizá ahí empezó todo, o quizá no, quién sabe. Jugadores ausentes y entrenador desesperado. Aquel día en Almendralejo ninguno mostramos nuestra mejor cara. Ni usted, ni yo. Preguntas escuetas y respuestas, como siempre, educadas. Puede que con ese 3 – 1 comenzase la debacle. Ya sabemos que cuando las cosas no van según lo previsto hay un protocolo claro: buscar un culpable, criticar y machacar. Usted sabía de sobra que iba a ser el señalado, con razón o sin ella, sabía que los dedos apuntarían en su dirección. Qué barbaridades se escribieron (y escriben) por redes sociales Cristóbal, qué palabras más injustas, qué poca memoria hay en el fútbol. Lejos de esconderse, siempre se mantuvo en su sitio para aclarar nuestras dudas. Asumió las críticas, responsabilidades y dio la cara por un equipo que no lo merecía.

Segunda vuelta de contrastes

A estas alturas de la película todos nos conocíamos, usted sabía que cuando el resultado no había sido bueno, me costaba preguntar y se me cambiaba la voz. Quizá no fui todo lo profesional que debería, pero lo que tenía claro es que no iba a ser injusta. Yo no me iba a sumar a la mayoría, yo no iba a preguntarle con dureza porque sabía que el culpable no lo tenía sentado delante de mí en la sala de prensa.

Entre los rostros serios de la afición, prensa y cuerpo técnico, chirriaban las sonrisas de la mayoría de jugadores en zona mixta que se paraban a saludar y bromear con compañeros y conocidos. Difícil de explicar. ¿Qué se hace cuándo tus jugadores tienen la cabeza puesta en el mercado de verano, en las vacaciones, o incluso en el club dónde jugarán la próxima temporada?, ¿qué hay que hacer cuándo no quieren jugar, no quieren trabajar y han dejado de ser profesionales? Lo fácil es criticar, encontrar una solución viable y eficaz… es otra historia. 

Habría que ser un kamikaze para dar un golpe en la mesa sin apoyos. Quizá a los capitanes nadie les ha explicado que se hace en estas situaciones… A usted lo que le quedaba era trabajar, y no lo dejó de hacer ni un solo día. Siempre al pie del cañón, aunque sabía que sus esfuerzos, indicaciones y palabras caerían en saco roto. En esta segunda vuelta le ha tocado empujar un muro… y sólo unos pocos saben lo pesado y cansado que es eso. 

Lo tenía muy fácil para escurrir el bulto, dar nombres, dejar con el culo al aire a los culpables, y le aseguro que razón no le habría faltado. Pero usted no es así. La gente comprometida y profesional muere con su equipo, aunque se tenga que morder la lengua y aguantar broncas que no le corresponden. Hombre generoso, honesto, bueno, educado… 

Estoy segura de que nos volveremos a ver, quizá en Alcorcón, quizá en otro lugar. Siempre le estaré agradecida por su cariño y cercanía, por facilitarnos la bonita labor de informar. Ha dado una lección de humildad y profesionalidad, aunque algunos no lo hayan sabido ver.

Míster, lo ha dado todo y todo a veces no es suficiente. Aunque la gente que me quiere siempre me recuerda que si yo he puesto todo de mi parte no es un fracaso, sino un aprendizaje… y hoy se lo digo yo a usted. 

 

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