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Gypsy (Netflix), fue bonito mientras duró

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Cartel promocional de la serie "Gypsy" (Fuente: Netflix)

Netflix anuncia otra de sus cancelaciones. Esta vez se trata del thriller psicológico protagonizado por Naomi WattsGypsy, al que deja con una sola temporada y un final abierto

En un primer momento este artículo iba a girar alrededor de la trama que se desenvuelve en la ya mencionada serie, pero también cabe mencionar que Netflix está haciendo de esta cancelación de series una verdadera disciplina olímpica. Dicho esto, damos comienzo a la crítica:

Jean Holloway (Naomi Watts) es una psicoterapeuta que aparentemente lleva una vida de lo más común: está casada con un prestigioso abogado, Michael, al que adora, y juntos tienen una hija, Dolly. Todo parece de lo más normal hasta que nos empezamos a adentrar en la trama de Gypsy.

Jean, en su consulta, atiende a varios pacientes, entre los que se encuentran una madre desesperada por no saber nada sobre la vida de su hija, que le niega la palabra; una adolescente drogodependiente que vive con su novio maltratador, y un chico obsesionado con su ex-novia hasta niveles enfermizos (claro está que tiene que pagar a una especialista para que le ayude).

En una primera impresión, Jean es percibida como una profesional en toda regla, que sabe llevar una vida equilibrada entre la familia y su ocupación laboral; pero solo a modo de primera impresión. Su actitud empieza a resultar inquietante en el momento en el que, intrigada por las declaraciones de su paciente Sam, sobre su ex-novia Sidney, decide ir a buscarla a su lugar de trabajo, una cafetería. Es así como inicia una relación sentimental con ella a costa de su marido y de su paciente.

Repite este patrón de comportamiento con el resto de sus pacientes, integrándose en las vidas de las personas de las que hablan en sus sesiones, pero adoptando otra identidad: Diane Hart (su apellido de soltera).

Esta vida que lleva a escondidas empieza a interponerse en su relación familiar y pierde el contacto con amigos. Deja que Diane vaya apoderándose de su vida. Es aquí dónde vemos la degradación de la protagonista, encerrada en un matrimonio en el que nunca ha querido estar y teniendo que lidiar con el problema de la falta de empatía de las madres del colegio con su hija, debido a que presenta evidencias de ser transexual.

A modo de observaciones personales aporto los siguientes puntos de vista sobre la serie:

La relación de Diane con Sidney, como se deja ver al final de la serie, se llega a establecer por un motivo que nos pasaba desapercibido: Jean siempre había sido como Sidney; de hecho, en su relación con Michael tuvieron lugar numerosas coincidencias con respecto a la relación sentimental entre Sam y Sidney. Durante su matrimonio, del que nunca estuvo segura pues no quería ataduras, se va transformando y adopta una personalidad madura y simple. Es por ello que quiere que Sidney y Sam estén juntos, porque se ve reflejada en ellos y sabe que es la única forma de que la chica siente cabeza.

Una segunda observación es lo que a mi parecer está vigente durante toda la trama: la psicología del color. La consulta de Jean es azul, y todas las personas que entran en ella van vestidas de este color. El azul representa la verdad, por lo que tiene sentido que cuando un paciente va a contar experiencias personales muy íntimas estén rodeados de este color.

Sin embargo, cuando Jean sale de la consulta o simplemente está mintiendo, viste con colores oscuros o está en lugares poco luminosos. Es una característica propia de las series de Netflix, como también se puede observar en Trece Razones.

Aunque muchos misterios quedan sin resolver y el final es bastante impreciso, debo reconocer que Gypsy está magníficamente pensada y que, aunque sin tener la capacidad de enganchar tanto como otras de la plataforma, la recomendaré a todo el que me pida opinión sobre ella.

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