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Athletic de Bilbao 1 – 1 Real Madrid: Un pinchazo que cuesta el liderato

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El Real Madrid visitaba San Mamés en la cuarta jornada de esta Liga Santander. El partidazo de esta jornada, sin duda, llegaba con un Madrid por todo lo alto, y un Atlethic que en casa siempre pone dificultades.

El Madrid, por su parte, llegaba de protagonizar un inicio de temporada espectacular: tres partidos disputados, tres victorias y dejando muy buenas sensaciones; por otro lado, los locales llegaban al encuentro con un partido menos, debido al aplazamiento contra el Rayo, y sumando, tan solo una victoria, y un empate.

A pesar de que los blancos se presentaban como favoritos en los días previos al encuentro, la lección ya estaba más que aprendida, el Athletic nunca es un rival sencillo y menos en San Mamés; un estadio que podría ser definido como toda una olla a presión rojiblanca, que suele añadir un extra de dificultad para todo equipo que lo visita.

Primeros compases y dominio blanco

El partido daba comienzo y ambos equipos seguían el guion previsto. Los de Julen, con la única sorpresa de Dani Ceballos en el once titular, en lugar de Isco; se hacían con la posesión del cuero,  y, en apenas un minuto, Modric tendría la primera ocasión clara, tras una magnifica prolongación de Asensio. El Athletic, lejos de mostrar timidez en la presión, puso en algún apuro a la zaga madridista  a la hora de sacar el balón jugado, e incluso protagonizó algún que otro susto para el aficionado madridista.

Los minutos se sumaban y el partido continuaba por su cauce, el Real Madrid dio un paso hacia atrás en la presión, concedió más espacio al Athletic para que tocara el esférico y, poco a poco, se fueron creando espacios.

Entrado el minuto 30 del juego, una de estas triangulaciones de los locales descubrieron un hueco por la banda de Marcelo, Susaeta se metió hasta la cocina, cedió el balón a De Marcos dentro del área, que prolongó el cuero hasta  el pico del área pequeña, donde, entre Williams y Muniain, lograron empujar el balón hasta el fondo de la red. El Athletic se adelantaba en el marcador y a los blancos se les complicaba el partido.

A los pocos minutos, una falta aislada a favor de los leones, botada por Beñat y rematada por Raúl García, también conseguía entrar al fondo de la red. El tanto se anularía por fuera de juego, pero le confirmaba a los madridistas que el partido estaba cuesta arriba, y que tenían que reaccionar.

El Real Madrid lo intentó hasta el final de la primera parte, y protagonizó un par de ocasiones más de peligro, sin lograr nada de provecho.

Segunda parte, un intercambio de golpes 

Durante el descanso se produjo el primer cambio del partido, Julen dio entrada a Casemiro, para dar más estabilidad y sobriedad en el centro del campo, y retiró a Ceballos, que estaba teniendo una buena actuación, aunque se le notaba un tanto perdido en el verde. 

Una vez en la segunda mitad, el Madrid dio un paso hacia delante, lanzando ciertas ofensivas a la portería de Unai, que hasta el momento estaba protagonizando paradas espectaculares.

En el minuto 60 se producía el segundo cambio en las filas blancas, salía Luka Modric y entraba Isco, que, a pocos minutos de pisar el terreno de juego, lograría poner las tablas en el marcador, tras un gran centro de Gareth, que el malagueño remataba a placer en el área pequeña.

El Madrid se venía arriba con el tanto y, cinco minutos después, Asensio se plantaba  delante de Unai, el cual detendría la propicia ocasión  del Madrid para ponerse con ventaja en el marcador. A pesar de la insistencia de los blancos para llevarse el partido, el Athletic no se rendía, y llevaba a cabo algunas ofensivas al contragolpe.

En el minuto 75 se producía el tercer y último cambio de los merengues, Julen daba entrada a Lucas Vázquez, buscando trabajo, desborde y verticalidad; y retiraba a Gareth Bale, que venía de ser el mejor jugador del Real Madrid en el mes de agosto, pero que no logró cuajar una de sus mejores actuaciones.

Cuando el partido tocaba su fin, el choque pasó a ser un intercambio de golpes por parte de ambos clubes. Las jugadas se sucedían y la percepción que se tenia era que cualquier equipo podía ser capaz de marcar un tanto y llevarse los tres puntos. A pesar de esto, los minutos se iban sucediendo,  ningún equipo supo marcar la diferencia y el partido finalizó con tablas: un punto para cada uno y un sabor amargo para ambos equipos.

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