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Simón Partal: “La poesía debe trabajar nuestra necesidad de espíritu”

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Simón Partal
Fuente: Diario Sur

Entrevista al poeta Simón Partal

Alejandro Simón Partal (Estepona; 1983) es un fenómeno extraño dentro de nuestra poesía actual. Su escritura es netamente poética y filosófica en bruto. A caballo entre la generación X y la millennial, su mirada lírica no desdeña nada y constituye un puente entre mundos. Prueba de ello es su ensayo Las virtudes de lo ausente: fe y felicidad en la poesía contemporánea, que presentará en Málaga el próximo jueves 17 de mayo a las 20:30 horas en el Centro Cultural MVA.

TimeJust: ¿Qué fue lo que te llevó a escribir este ensayo? 

Alejandro Simón Partal: La nociones de fe y felicidad, la filosofía de la religión aplicada a la poesía, la poesía de estética celebratoria son extremos que me interesan mucho e investigo sobre ello desde hace tiempo. Este libro fue un proyecto que, avalado por la Universidad de Salamanca, obtuvo la beca de investigación Miguel Fernández (Ciudad de Melilla) y supone una especie de recorrido por una poesía de acogida que nos revela cosas muy concretas.

TJ: El libro está editado por la UNED, pero no es precisamente un ensayo académico al uso. Parece que aunases hermenéutica y prosa poética intimista. Para unos ojos acostumbrados a la disección en este tipo de escritos, tu libro supone un revulsivo, como si recuperases el sentido original del género ensayístico inaugurado por Montaigne. ¿Eres consciente de que esto supone una rareza dentro del academicismo formalista actual?

ASP: El problema es entender el academicismo como parece que se entiende, como ese modelo rígido, distante, frío, como algo sin alma que persigue más fines burocráticos que estéticos. El academicismo no debe dar la espalda al humanismo, es decir, debe estar cercano a la vida de la gente y no solo responder a necesidades científicas que traicionan a la propia esencia de la ciencia. Entiendo el ensayo como un territorio donde podemos indagar en la belleza y la necesidad de lo que decimos, y no solo en el resultado que producen los hechos que tratamos.

TJ: Todo el libro sigue una “línea de trascendencia y coincidencia poética” que comparten diversos poetas contemporáneos españoles. Entre todos los analizados, ¿cuáles dirías que son tus faros poéticos?

ASP: Creo que en este trabajo tiene más peso la filosofía y la teología que la propia poesía, aunque esta, la poesía, sea el fin porque quizá sea el mejor remedio para huir del dolor, que es a lo que dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo, a evitar los males y sufrimientos que nos acechan, y así alcanzar una realidad donde las distintas felicidades se necesiten.

TJ: Das mucha importancia a la amistad como “la tregua más fuerte a la infelicidad que hemos conocido”. ¿Es inconcebible para ti ser feliz llevando una existencia solitaria?

ASP: La amistad recoge lo mejor del ser humano, que es la bondad, la lealtad, la honestidad y el compromiso. En cuanto a la soledad, a mí me gusta mucho la gente, creo en el ser humano, y el intento de crear algo bello viene motivado por lo que nos transmite lo que está fuera de nosotros y que aspira a completarnos. El oficio de escribir o investigar requiere de lentitud y contemplación, que casi siempre demanda soledad, pero para el que escribe o siembra un huerto, tan importante es la soledad como la buena compañía después de la faena, porque el crecimiento personal también se manifiesta en el habla, que nos ayuda a conocernos en voz alta y a entendernos en el otro.

TJ: De la poesía comentas que es “ese brutal ruido que nos impide claudicar ante esa sordera del mundo”. ¿Por qué el mundo está sordo y por qué la poesía puede ser su medicina?

ASP: La poesía es uno de esos espacios donde podemos entender que el mundo puede ser una bella verdad, como diría Brines. Yo no exijo mucho a la poesía, solo que me dé momentos de sosiego y esperanza, que me ayude a entender la grandeza del ser humano sin obviar la crueldad que estamos viviendo. Que insista en que en lo más cotidiano, en lo más cercano, es donde suele residir lo más trascendente. La poesía debe trabajar nuestra necesidad de espíritu.

TJ: Según tus propias palabras, “el fin último de este libro no es la felicidad, ni Dios, ni la poesía, sino el amor”. ¿Por qué aspiras a que sea lo único que te importe?

ASP: Porque solo desde el amor podemos espantar los males que están más presentes, como el odio o la envidia. Lo aspectos más elementales de nuestra vida son mantenidos por el amor.

TJ: ¿En qué estás trabajando ahora? ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

ASP: No tenía pensado escribir poesía, pero vivo en Burgos y los poemas han ido imponiéndose, por lo que tengo un libro muy avanzado. Por otro lado, como te decía, sigo investigando sobre el tema de la fe y la felicidad para otro trabajo que estoy terminando. En cuanto lo entregue espero poder dedicarme unos días al sol y a los espetos.

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